Ashe, Sejuani y Guerra tribal — ilustración oficial de Riot

Historia regional · El Fréljord

Ashe, Sejuani y la guerra entre tribus

Dos líderes cuya rivalidad condiciona el futuro del norte.

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El camino más difícil centra el enfoque de Ashe al liderazgo en el Fréljord. · Riot Games

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Ashe, Sejuani y Lissandra presentan el Freljord moderno. Este complemento oficial muestra el legado del norte antiguo; no recrea la vida de las Tres Hermanas.

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The Rune · Historia regional

Ashe, Sejuani y la guerra entre tribus

Una rivalidad con un pasado compartido

Ashe y Sejuani no nacieron como representantes abstractas de dos filosofías. Su relación comenzó antes de convertirse en las dirigentes a través de las cuales buena parte de Freljord entiende sus opciones políticas. Sus biografías sitúan las expectativas familiares, las dificultades de la infancia y un vínculo deteriorado detrás de la rivalidad posterior. Ese pasado personal da a sus diferencias un peso que un simple mapa de territorios enfrentados no puede explicar.

Ambas tuvieron que heredar comunidades marcadas por pérdidas y por modelos de liderazgo difíciles. Convertirse en madre de guerra significaba responder por personas cuya supervivencia no podía esperar a unas condiciones ideales. Sus decisiones se separaron porque extrajeron lecciones distintas de aquello que las había herido. Una buscó salir del ciclo repetido de violencia tribal; la otra se negó a permitir que la debilidad o el abandono volvieran a poner en peligro a su pueblo.

Lo que Ashe intenta construir

La coalición avarosana reúne a distintas tribus alrededor de la posibilidad de un norte más cooperativo. La legitimidad de Ashe se fortalece mediante el antiguo nombre de Avarosa y el arma excepcional que lleva, pero los símbolos no hacen el trabajo de gobernar. Los aliados necesitan motivos para quedarse, los recursos deben compartirse y la promesa de paz tiene que sobrevivir al encuentro con enemigos que no la aceptan.

Los asaltantes de la Garra del Invierno toman comida, armas y refugio en una lucha por sobrevivir al frío del norte.Riot Games

Su vínculo con Tryndamere conecta ese proyecto con personas que ya han sufrido una violencia catastrófica. La necesidad de venganza de él y las esperanzas políticas más amplias de ella no siempre apuntan en la misma dirección. Su alianza muestra tanto la utilidad como los límites de la lealtad personal: el afecto puede fortalecer una coalición, pero no elimina todas las diferencias sobre lo que exige la seguridad.

Lo que Sejuani se niega a arriesgar

La Garra Invernal exige que su dirigente demuestre fuerza en un entorno implacable. El enfoque de Sejuani ofrece respuestas claras: soportar las dificultades, golpear con decisión y no depender de la buena voluntad de los extraños. Esas expectativas sostienen la lealtad de seguidores que consideran peligrosa la vacilación. También vuelven costoso cualquier acuerdo, porque una concesión puede interpretarse como la renuncia a la cualidad que justificaba su liderazgo.

Cover art for Nudo de la muerte, a Sejuani historia of the Garra de invierno.Riot Games

La relación de Udyr con la Garra Invernal añade otra dimensión. Los espíritus y las tradiciones antiguas del norte no son adornos alrededor de la guerra: influyen en quienes aconsejan a Sejuani y luchan a su lado. Su conflicto con Ashe enfrenta, por tanto, distintas redes de creencias, obligaciones y supervivencia práctica. Ninguna actúa sola y ninguna puede transformar las expectativas de su pueblo simplemente cambiando de opinión.

Un tercer poder detrás de la rivalidad

Lissandra se beneficia cuando sus posibles rivales permanecen divididos. La autoridad de la Guardia de Hielo y su control sobre el pasado le proporcionan herramientas distintas de los ejércitos de ambas madres de guerra. La relación entre Ashe y Sejuani se desarrolla así dentro de un escenario político más amplio. Su disputa es personal e inmediata, mientras los intereses de Lissandra se remontan a las Tres Hermanas y a la amenaza que continúa bajo el hielo.

No existe un desenlace cerrado en el que una de las dos visiones haya resuelto las dificultades de Freljord. El conflicto conserva su fuerza porque tanto las presiones materiales como las relaciones dañadas siguen presentes. Para seguirlo, conviene observar qué pide sacrificar cada dirigente a sus seguidores, qué alianzas consigue mantener y si las historias heredadas permiten cambiar o hacen que otra guerra parezca inevitable.

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Estas ediciones conservan el texto del editor. Sus acontecimientos y contextos de publicación pueden ser distintos.

2 lecturas

Lillian Herington · Relato completo

El camino más difícil

Publicado 2019-01-08

El enorme brasero brilló lleno de vida y sus llamas se elevaron hacia el cielo. En tiempo pasados, las tribus congregadas usaban este acontecimiento para marcar el comienzo del festival.

Para las tribus, el festival de la cosecha siempre había sido la celebración más importante del año y una de las últimas antes de que el invierno descendiera sobre las planicies. Mientras se encendía el fuego, los vítores deberían haber retumbado contra las laderas congeladas de las montañas para invocar las bendiciones de las Tres Hermanas. Ahora, sin embargo, la multitud de Avarosanos reunidos permanecieron en silencio mientras desviaban su vista de las llamas para dirigirla al escenario donde se encontraba Ashe.

Ella dejó que su vista vagara entre ellos. Ningún otro festival había atraído a tanta gente; Ashe sabía que habían venido a verla a ella.

Agarró su arco y, al empuñarlo, sintió el ahora familiar escalofrío penetrante del Hielo Puro por todo su cuerpo. A pesar de todo el tiempo que llevaba utilizando el arma, el frío todavía le dolía, pero ahora lo aceptaba y lo usaba para concentrarse y bloquear cualquier distracción. Levantó la vista de la multitud, la fijó en las llamas estruendosas y, respirando profundamente, tensó la cuerda del arco. Todos los otros sonidos del festival se desvanecieron.

Se formó una flecha de cristal de frío puro, invocada por la profunda magia que fluía a través del arma. Ashe contuvo la respiración mientras dejaba que el arco continuara canalizando magia por sus brazos. La temperatura del escenario descendió abruptamente y la escarcha comenzó a extenderse debajo de sus pies.

Cuando el frío amenazaba con sobrepasarla, Ashe exhaló y soltó la flecha.

Voló sobre la multitud y se estrelló en el blanco con un crujido ensordecedor. En un instante, el brasero se había congelado, las figuras danzantes del fuego ahora estaban cubiertas de hielo. El sol poniente brilló a través de las llamas cristalizadas y descendió sobre la multitud; finalmente, estallaron los vítores. La multitud invocó las bendiciones de las Tres Hermanas: Lissandra, Serylda y la propia Avarosa, reencarnada en Ashe.

Su discurso fue breve.

''¡Avarosanos! Nunca antes se ha congregado tanta gente en un festival de la cosecha. Siéntense con sus parientes del otro lado de la nieve: ahora todos somos una gran familia. ¡Coman, beban y disfruten!''

Sonrió mientras la multitud gritaba su nombre. Levantó su arco y, en respuesta, los vítores se volvieron más fuertes.

En su interior, los pensamientos de Ashe se ensombrecieron. Como tantas otras veces, se preguntó si era su liderazgo lo que los había unido o el arma que portaba. Era el símbolo de Avarosa, y muchos en el Fréljord creían que, como su portadora, ella era la reencarnación de Avarosa. Ashe se colgó el arco sobre el hombro y desechó ese pensamiento. El motivo por el que se habían reunido no era tan importante como todo lo que habían logrado. Saltó del escenario y caminó entre la multitud mientras todos se acomodaban en las mesas dispuestas para el banquete.

Las bulliciosas tribus se mezclaban entre sí y compartían comida, bebida e historias sobre cacerías pasadas. Los Levantapiedras describían las montañas cálidas pero traicioneras del sur. Ashe vitoreó con los otros cuando los Nieve Roja narraron la derrota de las tropas noxianas que habían intentado avanzar tierra adentro desde la costa. Un guerrero de los Venas de Hielo, todos ellos históricos caminantes de ventiscas de nieve, palmó a Ashe en la espalda cuando pasó por su lado y le provocó un extraño estremecimiento.

Ashe con lápiz y papel · ilustración del personaje; no representa esta escenaPublicado en Universo de Riot

Todos ellos y muchos más habían respondido a su llamado y se habían unido a las celebraciones. Todos habían asumido un compromiso con los Avarosanos y cada tribu la necesitaba para poder cambiar. Una profetisa, una salvadora, una mediadora. Una matriarca.

Si pudiera, Ashe sería todas estas cosas.

Sin embargo, al llegar al extremo más lejano del banquete, su cuerpo se petrificó. En la última mesa, con rostros sombríos y apartados de los demás, estaban sentados un grupo de Hijos del Hielo que ella conocía muy bien: los Seguidores de la Nieve, unos fanáticos vengativos que habían masacrado a una tribu entera unos meses atrás.

Una tribu cuyo único crimen había sido unirse a los Avarosanos.

Una mujer robusta, sin duda su líder, se levantó y se acercó a Ashe. ''Matriarca Ashe, la elegida de Avarosa, portadora de Su arco divino. Me llamo Hildhur Svarhem, portadora de la verdad y matriarca de los Seguidores de la Nieve''.

Ashe imaginó nuevamente las chozas calcinadas y los gritos agonizantes de su pueblo, y su furia se encendió. La muchedumbre a su alrededor hizo silencio mientras Hildhur continuó hablando, y los susurros comenzaron a circular rápidamente. Todos se reunieron para escuchar lo que los Seguidores de la Nieve habían hecho.

''Juramos que ningún traidor de la fe volvería jamás a seguir a quien falsamente dijera ser una reencarnación de Avarosa. Tus guerreros lucharon con valor, pero no lo suficientemente bien''. Hildhur sacó una gran hacha de guerra de su espalda, la hoja recubierta por una fina pero evidente capa de Hielo Puro. Como digna Hija del Hielo, soportaba la incomodidad del efecto escalofriante en silencio.

Ashe observó la postura ancha de la mujer y contó los pocos pasos que las separaban. La armadura de Hildhur estaba cubierta de sangre seca... ¿Sería más sangre de Avarosanos? Ashe tensó sus músculos y se preparó para moverse. Estaba lista para cualquier ataque.

Para lo que no estaba lista, sin embargo, fue para ver a la matriarca arrodillarse, bajar la cabeza y ofrecer su hacha con ambas manos.

''Perdónanos, matriarca Ashe. En ese entonces no sabía lo que ahora sé. Vine a desafiarte enfrente de todos tus seguidores, a desenmascararte como una profetisa falsa. Pero la magia que posees es más poderosa que cualquier otra que haya visto. Nadie puede negar que Ella habla a través de ti. Te ofrezco mi hacha, Joutbane, y mi cabeza. Perdona a mi pueblo; pueden ser de utilidad para cazar, cultivar o morir en tu nombre''.

Cada miembro de los Seguidores de la Nieve siguió el ejemplo de su matriarca y todos se arrodillaron como muestra de respeto.

Ashe · ilustración de personaje de Riot GamesRiot Games

Al unísono, varias voces en la multitud clamaron venganza. ''¡Muerte a los invasores!'', chillaban.

Apenas quedaban ruinas en llamas cuando Ashe había llegado al lugar. Los restos esqueléticos contaban la historia de una aldea sitiada. Habían identificado fácilmente a los pocos guerreros, ya que no los habían quemado. Por el contrario, los habían mutilado para ser la comida de los cuervos. El resto de la tribu se había refugiado en sus hogares y rezaban por misericordia o simplemente por una muerte rápida.

No obtuvieron ninguna de las dos...

Con los ojos llenos de furia, Ashe agarró el hacha. Tomaría la cabeza de Hildhur como una advertencia para cualquiera que osara...

Mientras aferraba el hacha y sentía como el Hielo Puro trasmitía el conocido aguijón de frío por su brazo, Ashe notó que su arco comenzaba a vibrar contra su espalda. Emitía una pulsación lenta y fresca. como una brisa de invierno.

Su mente se calmó.

''Levántate, Hildhur'', dijo Ashe, contemplando el hacha de guerra.

Hildhur se levantó con el ceño fruncido, confundida. Los ojos de Ashe se encontraron con su mirada penetrante.

''Los Seguidores de la Nieve han derramado la sangre de mi tribu y son mis enemigos'”, continuó. ''Pero aquí y ahora han demostrado humildad y arrepentimiento. Ya no son más los Seguidores de la Nieve. De ahora en adelante, son Avarosanos, y eso los convierte en familia. No debes temerme, prima''.

Colocó el hacha de guerra nuevamente en las manos de la mujer y la tensión reinante se disolvió. Rápidamente, se retomaron las celebraciones y los sentimientos de alegría se intensificaron gracias al perdón y la compasión. Ashe caminó entre las mesas, saludando a cada uno de los congregados.

Cuando volteó para alejarse, tuvo cuidado de mantener su pesar bajo control. Su corazón todavía ardía de ira, pero su pueblo necesitaba que tomara un camino diferente al de la venganza. Jugueteó con la fría cuerda del arco en busca de alivio.

Sería mucho mejor. Debía serlo.

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Odin Austin Shafer · Relato completo

Nudo de la muerte

Publicado 2021-12-13

Sejuani clavó el hacha en el tronco del árbol. Le tomó cinco golpes derribarlo; talar una docena de árboles la había dejado sin aliento. El frío potenciaba la fuerza de las Hijas del Hielo. No era de extrañar que el calor del sur la debilitara.

Sus cansados saqueadores vitorearon. A pesar de ser solo alrededor de cien, su rugido retumbó por las colinas.

Ya no era necesario el sigilo. Los sureños habían formado un ejército de varios miles y se encontraban a menos de medio día de camino. Los enemigos al acecho los observaban desde las cumbres circundantes.

El grupo principal de las fuerzas de Sejuani se encontraba muy lejos en dirección al norte, atareado con las faenas propias del verano: la engorda del ganado, la pesca y la caza. Había desperdigado pequeños grupos de guerra a lo largo de la frontera demaciana para destruir aldeas, quemar cultivos y derribar fortalezas. Sus expectativas estaban puestas en la llegada del invierno, cuando toda su horda acabaría con estas tierras debilitadas y continuaría con su invasión hacia el sur.

Kjelk Doncella Pielmarcada se acercó a Sejuani. Al igual que el resto de los invasores, montaba un drüvask, una criatura parecida a un jabalí más grande que cualquier buey.

''¡Matriarca, los enemigos se encuentran reunidos al otro lado del río!'', dijo Kjelk, mientras frenaba en seco a su gigantesca montura.

''Muéstramelos'', respondió Sejuani, quien de un salto se montó sobre su propio drüvask, Bristle. Era dos veces más grande que los otros animales de su especie y ancho como un mamut.

Juntas se dirigieron hacia la ladera, dejando tras su paso a los guerreros que ataban troncos para construir balsas. Sejuani siguió a Kjelk por la ribera hasta que el sudor empapó el lomo de sus monturas.

Junto a la corriente de una cascada, a solo a trescientos pasos del otro lado del río, los escaramuzadores demacianos salían del bosque que los había escondido y descendían de las rocas descubiertas. Era un ejército de vanguardia que atacaba por los flancos compuesto por cientos de arqueros y lanceros. Miraron a las dos mujeres freljordianas sobre sus drüvasks, pero prosiguieron su camino.

''¡Svaag!''. Sejuani escupió hacia el agua que corría frente a ella. Durante el invierno, las ciénagas, los lagos y los ríos como este se convertían en carreteras congeladas por las que marchaban sus veloces batallones.

Al escuchar el sonido de un cuerno, Sejuani supo que no necesitaba de ningún explorador para saber que las fuerzas principales del ejército enemigo ya estaban aquí. Giró y pudo ver sus resplandecientes armaduras sobre las cumbres detrás de ellas. El plan de los demacianos era claro.

Si su batallón trataba de cruzar el río en balsas, los escaramuzadores enemigos lanzarían una lluvia de misiles sobre ellos para reducir sus números a la mitad. Después, al posicionarse en las tierras altas que estaban más allá de la ribera, los lanceros controlarían a los sobrevivientes el tiempo suficiente como para que las fuerzas principales los alcanzaran y abatieran.

Resentida y furiosa, Sejuani espoleó a Bristle para que avanzara. La bestia gigantesca corrió; atravesó con aspereza la maleza y los bajos, en donde esperaban las balsas.

Sejuani activa en blanco y negro · ilustración del personaje; no representa esta escenaPublicado en Universo de Riot

La mayor parte de los guerreros ya había avistado a las fuerzas enemigas y se preparaba para huir por la orilla del río. El miedo se había apoderado de ellos: no le temían a la batalla, sino a la trampa que les tendieron los sureños.

''El enemigo enviará jinetes para bloquear cualquier ruta de escape a lo largo de la ribera. No podemos enfrentarnos al ejército que desciende de las colinas. Debemos cruzar. Ahora'', ordenó Sejuani.

Tomó un pequeño pedazo de madera envuelta en cuero, más pequeño que su pulgar, y lo colocó en su boca. Luego desenrolló su enorme mangual, Ira del Invierno. Cada eslabón de la cadena del arma era del tamaño de la mano de una persona. En el extremo de la cadena colgaba una esquirla gigantesca de Hielo Puro, el fragmento más grande que la mayoría haya visto jamás. Su frío mágico emanaba un vapor neblinoso.

Sejuani mordió con fuerza el fragmento envuelto en cuero para soportar el dolor infligido por la magia del arma. Siempre hay un precio a pagar por blandir el Hielo Puro. El frío congelaba su brazo. Agonizaba de dolor. Las lágrimas que desprendieron sus ojos cristalinos se congelaron como diamantes sobre sus mejillas. No obstante, sus guerreros solo podían percibir una mueca de decisión y rabia. Osciló su arma frente a ella antes de estrellarla contra el agua.

Se formó un puente de hielo, pero, tal y como esperaba, se quebró de inmediato en medio de aquellas corrientes tibias. No soportaría el paso de su grupo de guerra.

Del otro lado del río, unas cuantas flechas volaron hacia su dirección. Los arqueros estaban probando su alcance. Pocas alcanzaron la tierra, pero pudo escuchar los escarnios de los sureños.

Sejuani apartó a Ira del Invierno, escupió el fragmento de madera y se quitó el casco. Después, desenrolló el cordel de entraña de lobo que portaba en su muñeca. Al ver este gesto, los suyos rugieron en señal de aprobación.

Comenzó un canto profundo. Liberados del miedo, los guerreros supieron que estaban atestiguando algo especial. Sejuani estaba haciendo el juramento más sagrado de su pueblo.

Ataría un nudo de la muerte.

Deshizo sus trenzas y ágilmente ató la entraña de lobo en su cabello. Se preguntó a sí misma cuántas veces había hecho un juramento de muerte. ¿Una docena de veces? Más de las que cualquier guerrero conocido hubiera hecho jamás. El algún momento, caería en combate o fracasaría. ¿Hoy sería ese día?

Las flechas comenzaron a golpear la orilla a su alrededor mientras ataba el nudo. En respuesta, algunos de sus guerreros les dispararon flechas a los enemigos, pero el viento estaba en su contra.

''¡Yo soy Sejuani, matriarca de la Garra Invernal! ¡Yo soy la Ira del Invierno! ¡Yo soy el Mangual de los Vientos del Norte!'', gritó mientras ataba el último nudo triangular en su cabello. ''Aún en la muerte, protegeré esta ribera hasta que hayan cruzado a salvo. ¡Este es mi juramento! Veo al Lobo. ¡Y mi destino... está atado!''.

Sus guerreros vitorearon; las voces se tornaron cada vez más roncas mientras trataban de alargar el sonido. Muchos lloraban de la emoción: Sejuani había jurado salvar sus vidas, incluso a costa de la suya.

Sejuani · ilustración de personaje de Riot GamesRiot Games

No tuvo que darles más órdenes. Alistaron sus armas y subieron a las balsas. Cruzarían tan rápido como fuera posible. Con suerte, podrían llegar a tiempo para salvarla.

Sejuani colocó el fragmento de madera y cuero de nuevo entre sus dientes. Con sus dedos tocó el cabello áspero del cuello de Bristle, quien no necesitaba de un juramento ni de ninguna palabra para entender su determinación. La bestia gruñó y giró para mirar hacia el agua.

De nuevo, tomó la Ira del Invierno y la blandió. Exhausta y adolorida, transpirada debido al calor, Sejuani sumergió su arma en el agua.

Se formó un puente de hielo por el cual Bristle avanzó a toda velocidad. El hielo se quebró y se ladeó, pero su montura no se detuvo.

Las flechas se dirigían hacia ella; ya no eran los disparos aislados y exploratorios de antes, sino una lluvia negra. Sejuani mantuvo en alto su escudo, pero, aun así, unas cuantas flechas se clavaron en sus hombros y muslos. Docenas de flechas atravesaron la piel de Bristle.

Cuando apenas iba por la mitad del río, el puente colapsó y ambos cayeron al agua.

Bristle hizo un gran esfuerzo, Desesperado por mantenerlos a flote sobre la superficie. Las flechas no paraban de caer. La orilla distante había desaparecido. Lo único que Sejuani podía ver era una tormenta de proyectiles negros y el agua tiñéndose de rojo con la sangre de Bristle.

La enorme bestia aullaba; su llanto era como una tempestad mezclada con un lamento pueril. Escupía y balbuceaba. Sin pensarlo, Sejuani se inclinó hacia él. Protegió su torso con el de ella. Con su escudo cubrió el rostro de su montura para paliar su sufrimiento.

En ese momento, pensó: ''Tal vez nuestra muerte llegue hoy''.

De repente, Bristle pudo pisar tierra en los bajos. En vez de ahogarse, la bestia dio grandes zancadas hasta llegar a la orilla.

Sejuani se paró sobre su montura y blandió su mangual frente a ella para lanzar una explosión de hielo. El estallido destrozó a una docena de arqueros sin armadura. Bristle corneó y pisoteó a dos más. Los arqueros restantes huyeron despavoridos hacia lo alto de la colina en busca de resguardo detrás de los lanceros, quienes habían formado un muro de escudos para bloquear el siguiente ataque. Llovieron más misiles y los lanceros salieron a la carga en masa contra ella momentáneamente, pero Sejuani sonrió al ver que los arqueros habían perdido su oportunidad.

Miró hacia atrás y vio cómo sus propios guerreros cruzaban sin ser hostigados por la ráfaga de proyectiles que acababa de soportar. Sejuani no sabía si sobreviviría a este día, pero había cumplido el juramento que le prometió a los suyos.

Y eso era lo único que importaba.

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Sus vidas tienen su propia historia

Personajes de esta historia

Las publicaciones originales

Fuentes y lecturas relacionadas

El relato original de The Rune, con ilustraciones oficiales con subtítulos separados. Fuentes distingue la historia regional de las biografías individuales.

  1. El Fréljord · Universo de Riot ↗
  2. Universo de Riot · ashe ↗
  3. Universo de Riot · sejuani ↗
  4. Universo de Riot · tryndamere ↗
  5. Universo de Riot · udyr ↗
  6. Universo de Riot · lissandra ↗
  7. Braum · biografía ↗
  8. El camino más difícil ↗
  9. Nudo de la muerte ↗
  10. A fuego lento ↗
  11. Adéntrate en el Fréljord ↗
  12. Seguimos aquí: cinemática de la temporada 2024 ↗
  13. Relatos de Runaterra: el Fréljord ↗

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