Ixtal: la historia detrás de la ciudad oculta →
Ixtal — ilustración oficial de Riot

Historia regional

Ixtal

Una civilización aislada en la selva, moldeada por la magia elemental y sus conocimientos secretos.

Ilustración · Riot Games

Ixtal · ilustración regional oficial · Riot Games

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Documentary · Riot Games

Los desarrolladores explican el nuevo lore de Skarner

El equipo narrativo de Riot explica la nueva historia de Skarner, los Yun Tal e Ixtal. Es una explicación del lore por sus creadores, no una cinemática dentro del mundo.

Diarios de desarrollo y procesos de creación de regiones, música y cinemáticas.

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Avance · Riot Games

Milio, la Llama Gentil · Tráiler del campeón

La presentación oficial de Milio incluye jugabilidad. Acompaña la lectura del personaje; no es una adaptación de sus Reportes de aventuras.

Presentaciones, avances y demostraciones oficiales. Explican la jugabilidad, no acontecimientos del lore.

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The Rune · Historia regional

Ixtal

Una civilización anterior a sus secretos

El aislamiento de Ixtal puede hacerlo parecer ausente de la historia, pero su cultura es una de las más antiguas de Runaterra. Sus habitantes desarrollaron una comprensión sofisticada de la magia elemental y construyeron arcologías que unían arquitectura y conocimiento del mundo. Ixaocan se convirtió en el centro principal de una civilización cuya confianza en su propio saber precedió a la decisión de ocultarse de los extranjeros.

La historia actualizada de Skarner llega hasta esa formación. El antiguo brackern observó con curiosidad a los primeros ixtalíes y después protegió un asentamiento de un desprendimiento. Lo fascinaba su capacidad para crear durante unas vidas mortales breves. La cooperación vino después: los humanos compartieron cultura y conocimientos, mientras su dominio de la tierra ayudó a moldear Ixaocan y las bases de sus gobernantes Yun Tal.

El exterior se convierte en advertencia

Ixtal se incorporó al orden shurimano, pero la relación lo expuso a los peligros que temía Skarner. La guerra de Icathia y la destrucción asociada al declive imperial mostraron lo que podía liberar la ambición. Desastres posteriores, incluidas las Guerras Rúnicas, reforzaron la defensa del aislamiento. Proteger se convirtió gradualmente en un proyecto político de mantener a distancia el mundo exterior.

Una frontera inexplorada — Aquellos que están fuera de las fronteras de Ixtal conocen muy poco de su historia. De hecho, con el paso de los años, incontables expediciones, desde Noxus hasta Aguasturbias y, más recientemente, el Gremio de los Exploradores de Piltóver, se han sumergido en la selva en busca de tesoros arcanos o territorios nuevos para conquistar... solo para desaparecer sin dejar rastro.Riot Games

La magia ocultó la civilización tras la selva, mientras relatos controlados del pasado sostenían la idea de que separarse era necesario para sobrevivir. Skarner se retiró bajo Ixaocan y utilizó las vibraciones de la tierra para vigilar amenazas. El afecto del guardián por un pueblo frágil se endureció hasta convertirse en la convicción de que solo su vigilancia podía salvarlo, dejando poco espacio a su propio juicio sobre el riesgo.

Conocimiento, rango y derecho a gobernar

El dominio elemental da a la sociedad ixtalí poder práctico y un lenguaje de prestigio. Qiyana, la menor de diez hermanas de una familia gobernante, descubrió un talento excepcional sin recibir el lugar sucesorio que consideraba merecido. Su desafío a una hermana mayor terminó en una lesión devastadora, pero no anuló la tradición que la situaba al final de la línea. El reconocimiento de la capacidad y la autoridad heredada se separaron.

Los ataques de Qiyana a mineros extranjeros expusieron otra división. Quería que Ixtal exhibiera su fuerza; sus padres temían que la violencia y el reconocimiento atrajeran a más extranjeros hacia la ciudad oculta. Su apoyo creciente convirtió el conflicto en una disputa política interna, no en una simple diferencia entre una hija imprudente y una autoridad unida. La cuestión de abrirse al mundo quedó ligada a la ambición de gobernar.

Ixaocan — En realidad, Ixtal no es la tierra salvaje deshabitada que muchos imaginan. Lejos de las miradas fisgonas y las manos codiciosas, las crecientes arcologías de Ixaocan están resguardadas por las selvas tropicales más profundas. La arcología cardinal, sede de la casta gobernante Yun Tal, fue erigida incluso antes de que los antiguos shurimanos alzaran su primer Disco Solar.Riot Games

El calor que viaja desde una aldea

Milio ofrece otra relación con el poder elemental. Su afinidad con un fuego cálido sirve para curar y conectar, mientras su viaje hacia los Yun Tal lleva las esperanzas y la historia de su familia. No entra en el relato como otro aspirante a dominar la selva. Mediante él, las instituciones regionales se encuentran con alguien cuya ambición nace del afecto y del deseo de ayudar.

La selva es mayor que la corte

La naturaleza que rodea Ixtal contiene vidas que no encajan del todo en la jerarquía de Ixaocan. Nidalee, Neeko y otros habitantes encuentran pertenencia mediante relaciones distintas con los animales, la magia y los demás. La explotación exterior amenaza el paisaje, pero la corte no representa a todos los seres que lo necesitan. La riqueza regional surge al colocar estas perspectivas junto a la historia formal de sus gobernantes.

El futuro de Ixtal depende de si la protección puede seguir protegiendo cuando se apoya en secretos, coerción y una visión limitada del mundo. Sus conocimientos antiguos sobrevivieron a catástrofes, pero sobrevivir no resuelve cómo utilizarlos ahora. Los relatos siguientes siguen a una civilización cuya apertura más importante puede comenzar cuando sus propios habitantes cuestionen lo que aprendieron a temer.

Fin de esta lectura

Riot Games · Descripción regional completa

Ixtal

Conocida por su maestría en magia elemental, Ixtal fue una de las primeras naciones independientes en unirse al imperio shurimano. En realidad, la cultura ixtali es mucho más antigua: formó parte de la gran diáspora hacia occidente que dio origen a civilizaciones como los Buhru, la magnífica Helia y los ascetas de Targón. Incluso, es muy probable que haya tenido una participación clave en la creación de los primeros Ascendidos.

Pero los magos de Ixtal sobrevivieron al Vacío y después a los Darkin, gracias a que se distanciaron de sus vecinos, interponiendo como escudo la naturaleza que los rodeaba. A pesar de que se perdió una gran parte, estaban comprometidos con la preservación de lo poco que quedaba.

Ahora, tras miles de años de reclusión en las profundidades de la selva, la sofisticada ciudad de arcología, Ixaocan, permanece casi intacta frente a la influencia externa. Después de haber presenciado, desde la distancia, la destrucción de las Islas Bendecidas, así como las subsecuentes Guerras Rúnicas, los ixtali ven al resto de las facciones de Runaterra como advenedizas y farsantes, por lo que utilizan su poderosa magia para mantener a los intrusos a distancia.

Fin de esta lectura

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Textos oficiales completos

Estas ediciones conservan el texto del editor. Sus acontecimientos y contextos de publicación pueden ser distintos.

2 lecturas

Daniel Couts · Relato completo

Los Axiomata

Publicado 2020-03-18

El río trae las memorias de un mundo muerto. Me pregunto si soy el único capaz de encontrarlas.

A través del agua, veo cómo las vides del huerto de mi padre se enredan en un gesto protector alrededor de Ixtal y su gente, los últimos de Runaterra. Las hojas y las ramas cuelgan de aros hechos jirones por arriba y abajo de la corriente, para después desaparecer en la tiniebla que sucede al alcance del amanecer. Con cada visita, me pregunto si la oscuridad esconde serpientes o jaguares, o algún otro peligro. Mi madre caza esas bestias; con ello, provee de carne y protección a nuestra aldea en Semchul. Mis padres esperaban que yo siguiera sus pasos. Querían que, al crecer, me convirtiera en Aliay el jardinero, o Aliay el cazador.

No escogí ninguna de las dos opciones, pero ambos aprendizajes definieron mi camino.

Me quito mi túnica y envuelvo la trenza de seda traslúcida de mi cuerdaviento alrededor de cada mano. Los veintitrés años de estudio que he dedicado a los Axiomata se han quedado marcados en mi mente: con la cuerda como mi punto focal, hago uso de los elementos que describen. Mis estudios me han dado control, entendimiento y sabiduría. No obstante, sin la cuerda no poseo mayor maestría que la de cualquier otro ixtali.

Entro al río, mis pies descalzos chapotean en el lodo, hasta que el agua llega a mi cintura descubierta. Con mi pie busco las raíces sumergidas del árbol que me ayudan a capturar a mi presa. Cuando las encuentro, comienzo a trabajar con la cuerda.

Alzo mis manos y trazo de memoria las líneas del quinto axioma: azoto la cuerda como si fuera un pincel atravesando un lienzo. Por su parte, el agua se agita mientras una burbuja de aire se expande lentamente a mi alrededor, desde la superficie del río hasta su lecho. El agua acelera su paso y choca contra mis corrientes fabricadas; forcejea con estos desplazamientos antinaturales, pero mi trabajo resiste. El lecho del río deja al descubierto lodo, piedras y raíces retorcidas. Los escombros se quedan atrapados en la maraña, son objetos provenientes de algún lugar más allá de Ixtal. Estos antiguos recordatorios son lo único que queda de aquel mundo perdido.

Estas civilizaciones debieron haber sido sobresalientes, puesto que sus artesanías permanecen intactas a pesar del tiempo y el cambio en la marea. Ese es el caso el día de hoy: algo brillante y plateado es tocado por un leve rayo de sol. Mi disciplinada concentración se alegra al avistarlo. Sonrío y me sumerjo directamente en el lodo, con las piernas cruzadas en las raíces. Cavo y desentierro un hacha de mango corto hecha de un solo pedazo de acero. Es hermosa.

Puedo imaginarme la batalla, milenios atrás: un valiente guerrero que se enfrenta a los monstruos que consumieron a Runaterra. Me siento agradecido por tener la oportunidad de conmemorar aquel noble y condenado encuentro. Avanzo rápidamente y entierro mis dedos en el lodo, en busca de mi caja de tesoros impermeable.

La encuentro y toco el cerrojo, el cual requiere de un dominio axiomático específico para abrirse: una pequeña precaución en caso de que alguien me descubra. Está repleta de todas aquellas cosas que consideré que valía la pena guardar y esconder a lo largo de los años. Cuando sea Yun Tal, traeré todos estos tesoros conmigo a Ixaocan, los registraré con nuestros historiadores y los compartiré con otros eruditos. Mivasim, mi querida mentora y una de las mejores elementalistas naturales de Ixtal, suele reprenderme por mi interés en torno al Nasiana, el mundo del más allá, así es que, por el momento, prefiero guardar mis secretos. Coloco el hacha junto a un casco de bronce y cierro la caja con un movimiento de muñeca.

Es ahí cuando siento un nudo en la garganta.

Mi cuerdaviento No está.

Nunca imaginé que eso pudiera pasar. Sin pensarlo, cierro de nueva cuenta el cerrojo. Solo los Yun Tal son capaces, dignos, de ejecutar esa acción. Busco entre el lodo, pero no logro encontrarla por ningún lado. El pánico, la felicidad y el miedo libran una batalla en mi interior. Después, me percato de que el río sigue dividido. Yo tengo el control.

Giro hacia el muro de enredaderas, la frontera de Ixtal, y cruza por mi mente un pensamiento maníaco: en él, aparezco yo, envuelto en un capullo de corrientes protectoras que yo mismo controlo, deambulando a través de un paisaje vacío de vida, pero lleno de respuestas.

Después de dar dos pasos hacia delante, siento cómo una ráfaga de agua golpea el aire y llena el espacio que había a mi alrededor con un estruendo. Mis ojos se mueven a toda velocidad por instinto, en busca de amenazas. Espero encontrarme con las ondas producidas por unas fauces en el agua, o con un halcón sobrevolando la zona, cuando veo una figura imponente a la orilla del río. Es Mivasim, mi mentora. Su túnica Yun Tal es aún más oscura a la sombra, mientras que su postura no se ve afectada por la edad. Sus ojos brillan como un relámpago sobre el jade y mi burbuja de aire se encoge. El agua ruge mientras Mivasim, con un ademán, acelera el flujo del río, el cual cambia de un borboteo a un aluvión. Yo pensé que era astuto, que había encontrado un lugar secreto para mí. ¿Acaso ella lo había sabido desde siempre?

El agua se precipita mientras las corrientes que me protegen se debilitan y se encogen. Muy pronto seré arrastrado por las aguas. Pero no siento su furia. Ella tiende su palma estirada hacia mí, un gesto con el cual estoy familiarizado. Tal vez logre evitar el castigo si me defiendo con un argumento lo suficientemente inteligente.

El viento y la brisa me golpean, pero veo el patrón. Ha trazado las líneas de una extrapolación axiomática en el aire que nos separa.

No hay ningún castigo. Es un examen. Un acertijo a resolver para el cual me he preparado durante años. Me imagino a mí mismo caminando en un circuito alrededor del modesto ateneo de Semchul, dispuesto a trabajar contra mi mentora.

Una vez que llego a su lado, mi espíritu encuentra aliento en su sonrisa triunfante, pero mi cuerpo está hecho añicos. Abre los brazos justo a tiempo para atrapar mi silueta que se desploma.

''Llegó el momento, discípulo mío'', me susurra mientras mi consciencia se desvanece. ''En Ixaocan, te defenderás bajo el Vidalion y juzgaremos si eres digno de convertirte en Yun Tal''.


Tras una semana de camino, llegamos al interior de Ixtal, el cual está mucho más lejos de lo que yo jamás haya estado antes; sin embargo, las aldeas en las que nos detenemos a descansar parecen ser más provincianas que la mía.

''¿De verdad tienen tanto que temer?'', le pregunto a Mivasim, después de que nos despedimos de nuestros amables anfitriones en Peslan. ''Mi padre cultiva las mismísimas fronteras y no le tiene miedo a nada''.

''El cazador no le teme al ataque del jaguar'', me responde, mientras sube y baja distraídamente el paquete que flota a su lado al caminar, ''pero un rugido a la distancia hace huir al herrero más audaz''.

Avistamos a unos chicos más adelante en el camino, quienes se apresuran para regresar a la aldea. ''Quiero pensar que es porque le temen a lo desconocido. La posibilidad del cambio''.

Podía percibir cómo mi maestra batallaba con algo. Hice a un lado las hojas anchas y cerosas que colgaban sobre nuestras cabezas. ''Nuestra situación es única en toda la historia'', suspiró. ''Dime una vez más cómo describe tu padre el valor de su trabajo''.

Los rostros de mi familia aparecen en mi mente, avivándose con el fuego de mi memoria. Sus historias estimularon el propósito de mi vida. Mi tono de voz se asemeja al de un narrador: ''Los años posteriores a la Guerra Final fueron caóticos. El mundo estaba plagado de monstruos y muerte''.

Dejé que la última frase se prolongara en el tiempo, pero Mivasim no mostró emoción alguna. Continué.

''Fuimos orillados casi a la extinción, hasta que el más sabio entre nosotros, el primero de los Yun, convirtió a los Axiomata de Ixaocan en un arma, reprimiendo a todos los enemigos y bloqueando nuestras fronteras. De esa forma, este fue el único territorio que sobrevivió a aquellos días del cataclismo''.

''El mundo que quedó está envenenado. Las frondosas copas de vegetación de Ixtal nos protegen de la condena que consumió todo lo demás''. Sonrío y golpeo la parte baja de mi caja torácica con mi puño. ''¡Es así como los grandes jardineros de Semchul son quienes protegen a Ixtal de ese mismo destino sombrío!''.

La sonrisa de Mivasim hace que se plieguen las suaves líneas de expresión que tanto yo como sus otros alumnos ayudamos a surcar con el paso del tiempo. ''Y para esos jardineros, las temidas máquinas que penetran nuestras selvas son una extensión de ese veneno, ¿cierto? Un miasma con piernas metálicas''.

El camino ante nosotros da la vuelta y se abre: la pálida luz solar brilla sin filtros y calienta mi rostro. ''Supongo que sí'', le respondo, ''aunque los Yun Tal se encuentran mucho mejor equipados para combatirlos''.

''Aun así, al problema práctico hay que darle una solución práctica''.

''Así es''.

''¿Y tú eres un erudito, entrenado para discutir desde una perspectiva que no es la tuya, para entender aquello que puede serte ajeno?''.

Resplandezco. ''Sí''.

''Así es que un aldeano, tal vez un comerciante, que no cuenta ni con el orgullo ni con la experiencia de un jardinero fronterizo...''.

''Vería el problema como algo abstracto, cuya reacción estaría enraizada en lo emocional''.

''Estás en lo correcto''.

''A menos que...'', digo, mientras gesticulo con mis manos. ''A menos que le podamos describir la situación de tal forma que erradique su ignorancia''.

Mivasim niega con la cabeza. ''El comerciante tiene energía suficiente para comerciar. Tal vez un poco para entretenerse y el resto para su familia. Todo lo demás es mera distracción''. La ironía se hace presente en su voz y con ello marca el retorno a una conversación más amigable. ''No tienen la ventaja de haber estado durante décadas al servicio de una maestra sabia e ingeniosa''.

No cuento con palabras ni sabiduría suficientes para rebatir. ''Ni el consuelo que trae la experiencia. Ahora entiendo. Gracias, Mivasim''.

Nos quedamos un momento en silencio. ''Ixtal es mejor por esa diferencia. Me alegra mucho que no seas un cazador, mi querido sumqa''.

Mi sonrisa se equipara con el sol.


Ixaocan es una región vasta. Pareciera que se expande hasta el horizonte bañado por el sol, con altas arcologías, pulidas y angulares, esculpidas sobre los árboles. Cada paso hacia la gran capital de Ixtal revela nuevas vistas panorámicas, nuevas formas.

Y mientras la arcología cardinal se yergue desde la distancia, resulta abrumadora en persona.

A tan solo minutos de marcha a través de sus dignas puertas del norte, nos vemos asaltados por colores y sonidos. Los chicos avanzan a prisa de un lado a otro, perseguidos por sus cuidadores, quienes a su vez son acechados por vendedores ambulantes, esteticistas, adivinos y artesanos. Las botas negras de Mivasim resuenan contra el camino de piedra; son mucho más imponentes aquí que cuando andábamos por la selva. La muchedumbre se muestra sumisa ante los vívidos tonos de negro y violeta del tejido Yun Tal de Mivasim. A pesar de todas las diferencias que pueda haber entre Ixaocan y Semchul, hay una constante: el respeto absoluto hacia los Yun Tal.

''¿Miv? ¡Miv!'', resuena una voz a la distancia.

''Oh, pin'kan'', murmura mi maestra y con ese mismo aliento retoma su civilizada actitud. Frente a nosotros hay un cruce de caminos cobijado por un dosel de copas de árboles junto a un puente entrecruzado en donde los comensales se relajan en sillas elegantes. Un hombre mayor y corpulento la saluda con euforia. Ojos verdes, calvo y negras túnicas de Yun Tal. ''¡Queridísimo Chiuq!'', le dice Mivasim. ''¡Llegaste antes de la hora acordada!''.

Chiuq, a quien no me dirijo hasta no conocer su nombre completo, se mueve con pesadez hacia nosotros, seguido por una decena de aspirantes de ojos brillosos, con vestimentas de estudiantes como la mía. ''¡Ajá! Tal y como siempre lo he hecho, ¿no es así? Taarqen no está ni la mitad de lejos que Semchul''.

Se acerca para darle un abrazo, el cual ella devuelve con una elegancia practicada.

''Ah, Miv. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que te vimos. Has estado entrenando...''. Su entusiasmo comienza a menguar mientras busca con avidez a la horda de estudiantes de Mivasim. Sus ojos tardan en posarse en mí. ''¿Has estado, eh, entrenando, entonces?''.

''Y también abocada a los cultivos en Semchul, sí''. Mivasim da un paso hacia atrás casi imperceptible, un gesto que Chiuq imita casi sin percatarse de ello. ''En las aldeas los estudiantes tienen menos tiempo para dedicarse de lleno a ello y pronto desertan para volcarse a búsquedas más alcanzables''.

''Ah, si me hubieran educado en las tierras salvajes, ¡habría sido el mejor cazador!''. Él extiende su gran brazo hacia la manada de estudiantes detrás suyo. ''Pero creo que he sido un buen maestro, aunque sea yo quien lo diga''.

Mivasim los observa mientras Chiuq ríe y ellos, aduladores, se ríen al unísono. ''El Vidalion dirá lo mismo, estoy segura de ello'', le responde ella con tranquilidad.

Un aspirante más bien pequeño con una cabellera roja falsa le da un golpecito a su foco elemental al tropezarse con sus túnicas demasiado largas. Se enciende una llama e incendia los plumeros de un pobre mercader. El comerciante aúlla y batalla por canalizar su propia magia con una jarra de agua decorativa. Las llamas responden con un chasquido.

''¡Chiuqeslan!'', grita con firmeza Mivasim. Un elegante ademán de su mano apaga la llama.

El comerciante se acerca con sus manos juntas. ''Yo... Oh, cielos. Luminosos, mil perdones. Disculpen el desorden de mis productos; es que, digo...''.

''Paz'', dice Mivasim, mientras Chiuqeslan ruge ''¡Ja!'', y le da una palmada en la espalda a su estudiante.

''¡Mi muchacho tiene talento! ¡Miren qué rápido se consumieron estas cosas por las llamas!''. Chiuqeslan escolta de vuelta a sus estudiantes hacia la ciudad. Mirando sobre su hombro, me grita. ''¡Buena suerte, estudiante de Miv!''.

Los Axiomata · ilustración de la publicación originalRiot Games

El comerciante mira con terror a Mivasim. ''Disculpe usted, honorable comerciante'', dice ella, y saca de sus vestimentas un par de papayas dulces que le regalaron en la aldea anterior. Se las entrega y después me acerca a su costado.

''Ese hombre, ese Chiuqeslan...'', comienzo a decirle, antes de que las palabras de Mivasim me interrumpan.

''Es un Yun Tal, sin importar qué otra cosa sea. Has conocido solo a unos cuantos a lo largo de tu vida, sumqa''. Avanzamos con prisa por la abarrotada rambla. ''Él es una lección cruel, una que aprenderás dentro de poco. No dejes que él, ni Ixaocan, te distraigan de tu tarea''.


El estudiante de Chiuqeslan que comenzó el incendio acaba de fracasar. La tradición dicta que deberá abandonar Ixaocan en silencio.

Le había dedicado su vida al estudio. Tal vez ahora se convierta en comerciante, sastre o cuentacuentos. Espero que llegue a ser feliz, pero nunca será un Yun Tal. Sus compañeros están desolados, con la mirada baja, sus corazones desgarrados. El ejemplo de ese chico solo sirve para apagar el espíritu de los demás, mientras que fortalece mi determinación.

Con el paso de los días soy capaz de distinguir qué estudiantes aprobarán, quienes fracasarán, cuáles se quebrarán. Saberlo me hace sentir tristeza por ellos.

Pero solo pienso en la prueba que me espera.


Por fin, el momento llega. Entro al corazón de Ixaocan y veo que el suelo está grabado con mil líneas curvas. En esta intrincada geometría está escondido el lenguaje de los elementos. Siento cómo me pierdo en ella, apenas reconozco uno que otro axioma.

Ten cuidado.

Tomo las riendas de mis pensamientos. Los Yun Tal se encuentran de pie, arriba mío, en la galería que circunda este espacio inmenso; los colores de sus túnicas forman un abanico con todos los tonos y características de la noche. Cada uno de ellos es un filósofo perfecto. Cada uno es un maestro en su disciplina elemental.

La cámara central de la arcología parece dividirse en dos. Abajo está la arena en la que me defenderé. Arriba, un ancho anillo hecho de la piedra más pesada: su carga sostenida más por la taumaturgia que por la ingeniería. Justo en donde se divide la cámara da vueltas un gran anillo de magia. No puedo ver qué tan profundo es, qué tan enterrado está.

Sobre el círculo se encuentra suspendido el Vidalion, el gran telar, rodeado por un halo compuesto por una banda de una aleación dorada, con sus hilos girando incesantemente. Me defenderé bajo su trama y urdimbre. Si triunfo, me tejerá un par de túnicas para señalarme como Yun Tal.

Hoy dominaré las corrientes. Doy un paso hacia el centro del patrón.

Estoy cegado por el aluvión de poder, la auténtica fuerza elemental concentrada por los Axiomata en un solo punto. Es abrumador. Soy un colibrí sorteando una tormenta. Parpadeo y la cámara vuelve.

Mivasim está de pie, en algún sitio allá arriba. No logro mirarla; mi mente es un cable tenso. Todos los ojos están fijos en mí. Son los Yun Tal, los más sabios.

''Aliay Qunlan''. Mi nombre resuena por toda la cámara, y tal vez por todo Ixtal. ''Estás aquí en el corazón de todas las cosas. Eres observado a través de los ojos de toda la gente. Defiéndete''.

El Vidalion da vueltas y suelta zarcillos de tela. Me estiro y dejo que un hilo de la medianoche caiga a mi alcance.


''Cortaste esa secante'': una voz firme y de desaprobación flota en mi conciencia, mientras que una sección del hilo se ilumina. ''Ahora afectará la temperatura, mas no la presión''.

Ignoro la voz y me concentro en mi deseo de recibir más hilo para dirigirlo a la siguiente línea. Después de unos segundos de intensa concentración, escucho mi respuesta. ''La presión y la temperatura son hermanas. Mientras yo controle el espacio, el efecto será mucho más poderoso''. Alzo la luz fantasmal con la que los Yun Tal alumbraron mi acierto y continúo con mi trabajo. En un plano distante, estoy horrorizado por la facilidad con la que desecho una crítica de mis superiores.

En el plano presente, me deshago de ese sentimiento.

Otra voz. ''Cuento once tangentes en tu Axiomata. La práctica aceptada consiste en darle a cada una de las tangentes una paralela. Al no hacerlo, corres el riesgo de permitir un desequilibrio cuando los patrones no secuenciales se unan''.

Pienso en Mivasim. Esta fue una invención suya, la cual descubrió con la ayuda de mi rebeldía juvenil.

''La práctica aceptada no es maestría, sino retórica'', respondo. ''Esta conexión complementa el tercer axioma y fortalece al quinto. Juntos, anulan el desequilibrio''.

El silencio es la única respuesta que recibo, pero un vestido a mi derecha me llama la atención. Una mujer, con túnicas de humo y jade, y ojos de acero ardiente. Es una de las Yunalai, la venerada nueva generación. Su sonrisa solidaria me toca en el corazón.

Continúo.

Los Axiomata presentes están completos, y resisten. Mis ansiedades y miedos iniciales se vuelven ecos lejanos en mi mente al tiempo que me transformo en algo que excede por mucho los límites de mi silueta. Yo soy Ixaocan mismo y ostento más poder en este momento del que jamás pude haber imaginado que existiera en todo el mundo. Sigo la forma de mi diseño, buscando la próxima pista.

Un ruido sordo.

Me detengo. Un latido, un tartamudeo en el tiempo. Elevo mi mirada hacia el remolino místico en la pared externa de la cámara. Se enreda como los hilos de un tapiz loco.

En la maraña abstracta, algo me llama.

Sin pensar, salgo a buscarlo.

No estoy en la arcología cardinal. Me elevo a través de la selva, a través de Ixtal.

Miro hacia abajo y veo los Axiomata. No un patrón concentrado en una sola arcología, ni en muchas: es un patrón que abarca el mundo entero. Voy sobre una de las líneas que circundan a Ixaocan y me lleva a casa, a Semchul, en un instante. Sonrío al ver sus arcos familiares, los rincones donde me tomé alguna siesta.

Semchul está detrás de mí. Algo anda mal.

Mis ojos se agrandan, los talones se posan sobre la nada y caigo en la red de cuidadas vides que separan la vida de la muerte. Me preparo para mi destrucción, entrecierro los ojos para no ver mi final. Sin embargo, atravieso sobrevolando el follaje frondoso. Unas criaturas se corcovean y corren a lo largo de un campo muy abierto. Vuelo sobre un río tan amplio como la propia Ixtal.

Estoy loco, seguramente. ¿Son estos los revueltos pensamientos propios de los instantes finales de una mente?

¿Fallé la prueba?

Veo montañas, valles, gente. Veo gente. Yo...

Me detengo en un lugar frío. Blanco. Enceguecedor, en medio de una tormenta de nieve.

Tras ella, hay poder. Los Axiomata atraviesan el lugar. Eso no debería ser así.

Un grupo de hombres y mujeres cubiertos con pieles y huesos en un combate de entrenamiento. No, una guerra de verdad. Un garrote parte un cráneo. Me acerco. Nubes de polvo se arremolinan y huyen del fenómeno: huyen de mí. Uno de ellos, más alto que los demás, me mira a los ojos. Siento cómo gira, buscándome. Confecciona una lanza con la escarcha.

Este bruto no es de Ixtal. ¿Cómo es que usa los Axiomata?

Su magia es diferente. Viene de otro lado y no me toca. Pero allí donde la lanza erra al blanco, su ser me golpea. Su misma existencia está mal.

No hay nada más allá de Ixtal. No hay nad...

La escena se desvanece en un instante y deja un vacío en mi interior. La tormenta de sangre en mis venas se apresura a llenarlo, un gemido de dolor atraviesa mis oídos mientras mi mente une cabos tan rápido que no puedo seguirle el paso.

Por supuesto. Por supuesto que el mundo no está muerto. Por supuesto que Ixtal no se libró sola del apocalipsis con un delgado e ilusorio velo de vides. Por supuesto que yo no iba a ser un aventurero solitario que recorriera el mundo en un capullo de aire. Qué tontería. Pienso en mi padre, en los jardineros, siempre orgullosos del trabajo que llevan a cabo. Tan ignorantes de su verdadero propósito.

Siento cómo mis ojos palpitan dentro de mi cráneo. Los escalofríos recorren mi piel: hay una parte de mí que se deleita ante este nuevo descubrimiento, a pesar de que el resto está asqueado. Es muy posible que los Yun Tal puedan escuchar mi corazón: sus palpitaciones interpretan un staccato trémulo. Pero ellos permanecen inmóviles.

Un repentino recuerdo infantil se roba los restos de mi mente. En él, le presento con respeto a Mivasim el primer objeto que descubrí en el río. Recuerdo su duda; pensé que estaba sorprendida por mi curiosidad implacable. Ese día, me aceptó como su estudiante. Deseaba tanto poder compartir mis pequeñas teorías, estaba tan emocionado por convertirme en un Yun Tal y descubrir lo ignoto con alguien tan sabia como Mivasim.

Seguro que quedé como un tonto.

El poder de Ixaocan detiene el temblor de mi cuerpo. Los escalofríos cesan, mi pulso se ralentiza. Pero el enojo se estrella en el espacio vacío y ni siquiera Ixaocan puede detenerlo. Es un río que me inunda de traición, vergüenza y pena.

Algo horrible se apodera de mí. En mis puños temblorosos esgrimo la grandeza de Ixaocan. Destruiré esta cámara y nos atraparé a todos como insectos en ámbar. Enredada en el antiguo centro de poder de Ixtal, esa fantasía suena como la cosa más sencilla del mundo.

Décadas de debate retórico y filosófico me salvan. Un reflejo simple y práctico ante un llamado emocional: ¿cuál es la verdad detrás de esa emoción? Debo darle el crédito correspondiente a Mivasim por la velocidad con la que me retiré del borde de la locura para adentrarme en la única conclusión posible.

Esta es la prueba.

Los Yun Tal han sostenido esta ilusión por generaciones. El mundo no se puede explicar o describir de manera simple: uno debe verlo por su cuenta, ser lo suficientemente sabio como para ir más allá de la reacción y alcanzar el entendimiento. Logro contener una risa impotente al darme cuenta del objetivo de que haya tantos Yun Tal reunidos. Es claro que, al estar juntos, encontrarían mundano el destruir o confundir a alguien que haya llegado hasta aquí y cayera preso de sus emociones, e incluso afirmando que el poder de Ixaocan es, en realidad, el suyo.

Mi rabia se enfría hasta transformarse en determinación. Reviso la sala, miro a los ojos a cada uno de los sabios que está arriba mío. Mi mirada les dice: He pasado su prueba, el resto es solo un ritual..

No me destruirá esta realidad. Regreso al patrón, a la extrusión inacabada.

Los Yun Tal permanecen en silencio mientras trabajo.


Se terminó. Los Axiomata marcan mi comprensión y control absolutos sobre el aire, el agua y todas las formas en que se pueden combinar. Pienso en la humanidad, en el mundo del más allá. Sobre mí, los Yun Tal examinan los hilos de mi trabajo, en busca de algún error. No van a encontrar ni uno solo.

LOS AXIOMATA · contexto regional de Universo de RiotPublicado en Universo de Riot

Algo cambia en el aire en el momento en que toman la decisión. Me levanto, giro lenta y absurdamente, liberado de la gravedad de la tierra. Miro nuevamente a mi mentora a los ojos. Espero ver vergüenza, culpa o lástima por las décadas de mentiras. Pero en su mirada solo hay orgullo.

Me rio. No puedo evitarlo, incluso a pesar de que el Vidalion gira cada vez más rápido y los hilos que deposité sobre el suelo grabado me atrapan como si fuera una víctima en la cruel tela de una araña.

El dolor se apodera de mí mientras la magia sangra por mi cuerpo. Los Yun Tal cantan al unísono. No entiendo sus palabras, pero los hilos de luz se arrastran y me envuelven, mientras que arcoíris resplandecientes descienden girando sobre mis brazos y piernas.

Floto, atrapado entre el Vidalion y la tela naciente. Siento cómo el poder regresa a mí, como cuando la vitalidad regresa a una extremidad adormecida.

Mientras los hilos crean el tejido, lo siento. Soy Yun Tal.

Su canto se hace más fuerte mientras me elevo del suelo. Sus rostros imperturbables se quiebran para permitir que en ellos se dibujen sonrisas jubilosas, pero no puedo sentir ninguna especie de calidez de su parte.


Sueño con mi caja de los tesoros, con objetos antiguos.

Mi ingenua pasión. Pasé décadas imaginando el mundo del más allá, ansioso por compartir con los Yun Tal las cosas que creía saber. Pienso en el joven e ingenuo Aliay, ansioso por descubrir. La venganza no es el nombre correcto de lo que le deseo, pero se acerca a ello.

''Estás despierto'', me dice una voz familiar, proveniente de algún lugar fuera del tiempo. No siento que haya despertado del todo, pero hay una cama cómoda, un brasero caliente y una mentora preocupada. Quiero preguntarle tantas cosas, pero temo que ya conozco las respuestas.

''Estoy despierto, Mivasim''. Mi voz es mucho más suave de lo que pensé, sin el nudo de lágrimas ni la aspereza de la furia.

''Miv'', me responde. ''Somos compañeros''.

Silencio. Tantos años juntos y justamente hoy ella no encuentra las palabras.

Por fin, habla. ''Yo estaba furiosa con mi propio maestro, ¿sabes? No nos hablamos en días. Yo... solo quería asegurarme de que estuvieras cómodo, pero puedo dejarte descansar''.

No quiero descansar. Quiero acción.

Pero, por fuera, estoy tranquilo. ''Me preparaste bien''.

''¿Sí? Por favor, compárteme tus pensamientos''. Esta es una pregunta que escuché cuando estudiaba, pero que ahora suena extraña al estar despojada de la expectativa. Después de todo, ahora somos compañeros.

No tuve tiempo para practicar el engaño de la misma manera en la que lo han hecho los otros Yun Tal, pero no lo necesito. Comprendo la gran mentira de la que ahora soy parte. Puedo bosquejarla y tanto el alivio como el orgullo de Mivasim completarán los detalles lo suficientemente bien como para terminar con esta conversación.

''Los Yun Tal preservan Ixtal'', afirmo. ''Cada ixtali comprende la finalidad de sus decisiones, una vez que las han tomado''.

Me siento mucho más yo mientras hablo. La familiaridad de la retórica es reconfortante.

Aun así, me pesa el sentimiento. Solo un poco.

''Un millón de pequeños hilos conforman cada decisión, a la cual se llegó a través del razonamiento, del descubrimiento y de nuevas perspectivas. Si uno logra entender los hilos, se tomará la decisión perfecta''.

Me es difícil no buscar la aprobación de Mivasim, que me indique que estoy en lo correcto, así es que prefiero mirar el brasero aun si mis ojos comienzan a arder. ''De tal forma que los Yun Tal llevan a cuestas la carga de la decisión. Para los ixtali, e incluso para mí mismo hasta hace muy poco, nuestra tierra es un reino cerrado. Les revelamos solo los hilos que son capaces de procesar, tal y como discutimos en el camino. Y...''.

Por fin, volteo a verla, en busca de un gesto breve pero firme de asentimiento, el cual corrobore que mi pensamiento es correcto. ''Los primeros Yun se enfrentaron a este dilema inimaginable. Cómo proteger mejor a los suyos del mundo de afuera. Eligieron enclaustrarnos. Cualquiera sin la sabiduría suficiente tal vez hubiera dado un paso en falso y llevado a Ixtal a su fin. Por lo tanto, hay una diferencia: el rigor del estudio distingue a los Yun Tal''.

Es un argumento justificable. Aun así, lo detesto.

Concluyo. ''Lo cual debe significar que los Yun Tal han discutido entre sí durante incontables siglos y ni uno solo de ellos ha propuesto algo nuevo que revierta esa elección''.

Un estado de paz, a la espera de que una mente aún más brillante pueda aseverar que el siguiente paso es el correcto. Esto está mal, más allá de su engaño cruel.

Supongo que tendré toda mi vida para poner en palabras lo que está mal. Para hacer que la norma se convierta en mi enemigo.

Mivasim inclina su cabeza hacía mí en un gesto de respeto. ''A mí me llevó más tiempo llegar a esa misma conclusión después de enfrentarme al Vidalion''. Se pone de pie y me tiende su mano. La tomo y cojeo para incorporarme. ''Ven. Come. Nosotros los mayores debemos celebrar con aquellos que pueden soportar el mirarnos a los ojos''.

Pienso de nueva cuenta en mi antigua caja de tesoros.

Me imagino levantando la tapa, metiendo mi enojo y sellándola.

Una sonrisa cansada se dibuja en mi rostro. ''Vamos''.


Desde el entresuelo veo cómo el ruido llena el salón. Las mesas repletas de comida se alternan entre los grupos pequeños que se entretienen en discusiones, relatos y bailes. Algunos otros iniciados también se ven igual de enojados que yo, pero su frustración se suaviza gracias a la camaradería y a la seguridad de saber que esta indignación no es nada nuevo. En ningún otro sitio de Ixtal están los elementos bajo tan férreo control, y la mayoría de ellos parece aceptar la opulencia de sus nuevas vidas.

Idolatramos a los Yun Tal. Alguna vez los llamé filósofos perfectos. Buscadores de la verdad. Recolectaba cacharros, ansioso por compartirlos para el estudio y exploración de otro mundo. Estudiaba con la esperanza de convertirme en alguien digno de discutir con las mentes más brillantes de Runaterra.

Ahora, cuando los miro, todos ellos me parecen... frágiles.

''Pah, tienes razón al estar distante''. Escucho el sonido del metal mientras sus muñecas cubiertas con brazaletes golpean la balaustrada. ''He visto mejores celebraciones por el nacimiento de alguna mula''.

Es la Yunalai de mi prueba. Su presencia abarca el espacio estrecho, a pesar de su corta estatura, y su tono imperioso exige un respeto que no sé cómo darle.

Opto por hacer una simple reverencia. ''Soy más feliz escuchando desde acá, honorable Yunalai''.

Su risa termina en un pequeño bufido. ''No es mi familia quien me honra''. Me mira por un momento y, cuando no le respondo, me dice: ''No me importa decir que me consterna que no sepas quién soy. Soy Qiyana''.

Qiyana. Pronuncia su propio nombre con una reverencia áspera, mientras que mi rostro hierve en vergüenza. ''Discúlpeme. Vivo lejos de Ixaocan''.

''Sí, bueno. Ahora ya lo sabes. Ven. ¿Puedo llamarte Aya?''.

No era una pregunta. La seguí hasta las puertas abiertas de su balcón y después salimos a la oscuridad. Incluso a estas horas Ixaocan brilla por su actividad y por la luz de sus fogatas.

''Durante mi prueba, Aya, vi la cosa más resplandeciente. Casi una cosa primigenia, que ansiaba tocar los cielos, ¡con un poder que solo había visto en las arcologías! Está tan lejos de nosotros y mucha gente ha peleado por controlarla''.

''Vi algo similar'', le respondo, mientras ella asiente con entusiasmo.

''¡Sí! Solo podía pensar: '¡Esto no debería ser así!'. ¿Que exista un lugar así afuera de Ixtal, sin que los Yun Tal sean sus pastores? Aya, fue horrible''.

Sus palabras resuenan en mí.

Aquí hay una enemiga de la norma.

''Los Yun Tal somos respetados por dominar este mundo. Aya, ¡cuánto hay de mundo, más allá de Ixtal! Guiamos, mas no actuamos. Tal vez hay algunos lo suficientemente sabios como para aceptar que no pueden tomar esa decisión por su cuenta. ¿Acaso los otros tendrán miedo?''.

La escucho y sé que Qiyana no tiene miedo. Lo que sea que aliente su paso firme, aquello que alimenta su confianza inquebrantable, es único entre los ixtali.

''No debería ser así'', susurro. Las palabras tienen peso, son significativas.

Me mira, la luz de Ixaocan se refleja en sus ojos. ''Muy bien. Tú y yo, Aya, seremos los encargados de cambiarlo''.


Mis túnicas se sienten distintas por primera vez desde que me las puse, hace un año. Tal vez sean los otros Yun Tal. Tal vez es la cámara. Esta es la primera vez que regreso desde mi prueba.

La magia aún gira a lo largo del anillo que corre por las paredes y en sus profundidades veo lo que ahora sé que nuestras historias más antiguas llaman el Fréljord. Caminaré por sus senderos montañosos en persona algún día.

Una estudiante entra por las puertas. Su sonrisa certera me recuerda a mi madre, quien estaba muy orgullosa de su hijo Yun Tal hace tantos meses.

Quiero llorar por ella.

Los Yun Tal ahí reunidos comparten afirmaciones silenciosas. Mivasim, quien se encuentra adelante y a mi izquierda, asiente al verme, con el orgullo aún centelleando en su mirada. Le devuelvo el gesto y miro a Qiyana. Su rostro no muestra emoción alguna, pero su presencia es un alivio. No soy el único que reconoce los fracasos de aquellos aquí reunidos.

Gracias, Mivasim, por tus lecciones. Las usaré para corregir nuestros errores. Junto con Qiyana, construiremos el argumento perfecto, uno que honre incluso la frustración de tus primeros días entre los Yun Tal.

Espero que cuando llegue el momento estés preparada para escucharlo.

La estudiante da un paso hacia delante. La cámara aguarda.

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Elyse Lemoine · Relato completo

Reportes de aventuras superespeciales de Milio

Publicado 2023-03-04

¡Hola, familia! Soy yo, Milio, ¡con mi primer reporte oficial de aventuras!

No puedo creer que ya hayan pasado tres días desde que me fui de casa. Llegué sano y salvo al primer pueblo y estoy listo para dormir en una cama DE VERDAD esta noche. ¡Ya no más suelo de la jungla! También alcanzo a oler el aroma de la cena, mmm… (¡Pero tu comida es mucho más rica, mamá! ¡Y la tuya también, Meli!).

Cuando llegué al pueblo, ¡sus cartas ya me estaban esperando! Los extraño TANTO a todos. ¿Cómo está mi primo Javi? ¿Tomasín está ayudando a papá con la granja? ¿Cómo están los animales? Primo Jaime, ¡no puedo creer que ya falte tan poco para que tú y Xalvadora conozcan a su bebé! ¿Cómo está ella? ¡Cuéntamelo todo! Otra cosa: Luca, no puedes casarte hasta que yo vuelva a casa, ¿ok? (¡Salúdame a Cedro!).

COMO SEA, apuesto a que todos están ansiosos por saber de mi viaje. Bueno, ¿adivinen qué? Su Milio favorito se ha vuelto muy fuerte y resistente por acampar bajo las estrellas, je, je. La jungla no es tan aterradora como parece, en especial cuando tengo a mis fuemigos que me abrigan por las noches. Además, ¡ya no tengo que compartir mi habitación!

¡Los fuemigos están muy bien! Mi furnacita los mantiene cómodos y calentitos, y han hecho un excelente trabajo iluminando mi camino e incluso curando a criaturitas de la jungla. (¡Yo también he ayudado, por supuesto!). Omele Lupé, estoy practicando mi axioma todos los días y estoy mejorando, tal como me dijiste. ¡El Vidalion no tendrá oportunidad!

Nunca había estado tan lejos de casa... ¡pero cada día hay algo nuevo y emocionante! Estoy MUUUUUUUY bien, por cierto. Ya hice tres nuevos amigos en el pueblo, ¡y hoy vamos a cenar juntos!

Hablando de eso, me tengo que ir a comer. Mis fuemigos y yo nos morimos de HAAAAAAAMBRE. Me iré de aquí mañana por la mañana, pero les escribiré tan pronto como llegue al próximo pueblo.

¡Los quiero a todos! ¡Pronto les enviaré otra carta!

El fuerte y resistente Milio




¡Hola, familia! ¡Milio de nuevo, sano y salvo en el siguiente pueblo y listo para contarles todo sobre mis aventuras más recientes!

Gracias por todas sus cartas. Desearía poder escribirles más seguido... Tal vez podría entrenar a alguno de mis fuemigos para que entregue mis cartas. ¿Podrán viajar tan lejos? ¡Averigüémoslo!

¡Volví! No pueden...

¿Así que la prima Isabella se lastimó? ¿Cómo está? Apuesto a que volverá al ruedo en un parpadeo con algún emplasto del primo Junot. Tía Alba, ¡me encantaría poder escuchar tus canciones nuevas! Apuesto a que les encantaron a todos en el pueblo.

¡Ah, a que no adivinan a quién conocí hoy! Bien, imaginen esto: estaba caminando por la jungla, cuando de repente veo a un gatito lastimado. Era tan lindo, suave y esponjoso, y necesitaba mi ayuda, ¡así que mis fuemigos y yo nos pusimos manos a la obra y lo curamos! Me respondió con mimos y MUUUUUCHOS ronroneos. ¡Estábamos durmiendo la siesta al sol cuando nos encontró Nidalee!

Recuerdan las historias sobre la ''reina kashdaji'', ¿verdad? ¿La que es mitad mujer, mitad felino, mitad fantasma? ¿La que acecha la jungla por las noches en busca de los niños que se no se quieren ir a dormir? Bueno, su nombre verdadero es Nidalee y es lo MÁXIMO. ¡Definitivamente no es ninguna fantasma aterradora que come niños! De hecho, la gente no le cae muy bien. ¡Pero ES VERDAD que puede transformarse en felino! ¿No es maravilloso?

Omele Lupé, creo que te caería muy bien. ¡Es superfuerte, como tú!

Al principio no le caí muy bien, pero logré ganarme su cariño. Entonces, me dejó viajar con su manada por un tiempo, ¡porque había ayudado a uno de los cachorros! (Me enseñó que se llaman ''pakiti'' y que los kashdaji en realidad se llaman ''pakaa''). Realmente me divertí mucho viajando con Nidalee y su manada.

Nosotros somos una especie de manada, ¿verdad? Tal vez no seamos pakaa, pero nos tenemos los unos a los otros. También sería muy divertido viajar juntos. ¡Sin contar las sesiones de abrazos y mimos!

Espero volver a encontrarme con Nidalee. Si alguna vez la ven, ¡salúdenla de mi parte! Tal vez PAREZCA distante al principio, pero en realidad es una dulzura, je, je.

¡Ya tengo que irme! En el pueblo harán una fogata esta noche y quiero ir a verla.

EL VIDALION · contexto regional de Universo de RiotPublicado en Universo de Riot

¡Los quiero a todos!

Milio, el pakaa honorario




¡Hola, familia! ¡Soy yo de nuevo, Milio! Los extraño mucho a todos... Ustedes también me extrañan, ¿verdad?

Me alegró tanto recibir sus cartas. Enterarme de todas las novedades me pone MUY feliz, ¡casi como si estuvieran viajando conmigo! Y me da un motivo para llegar pronto a la siguiente parada en mi camino a Ixaocan.

Hoy ciertamente me hacían falta... Cuando llegué al pueblo anoche, todos estaban conmocionados. Había un grupo de gente malherida. ¡Por suerte, mis fuemigos y yo estábamos allí para ayudar! Pero... una persona no sobrevivió.

Su familia me dijo que había hecho todo lo que estaba a mi alcance. Que ya había hecho MUCHO abrigándolo en sus últimos momentos, pero...

Tendría que haber sido capaz de salvarlo.

Al menos fue asombroso haberlos ayudado y haberles mostrado lo acogedor y calentito que puede ser el fuego. Además, ¡a mis fuemigos les encanta ser el centro de atención! Y ayudé a muchas personas... Pero, no lo sé...

¡AH! Primos Jaime y Xalvadora, me enteré del nacimiento de su bebé. ¡¡¡Estoy muy feliz por ustedes!!! Me gustaría estar allí para conocer a la pequeña. Háblenle del tío Milio, ¿de acuerdo? ¡Y denle un millón de besos y abrazos de mi parte hasta que vuelva a casa!

Omele Lupé, lo siento. Lo haré mejor la próxima vez. Lo prometo.

¡Tengo que irme! Quiero ver que todos estén bien antes de marcharme.

¡Los quiero a todos!

Milio




¡Co-'om se-henna, familia!

''Milio, ¿qué significa eso?''. ¡Excelente pregunta! Significa ''sonríe por siempre''. Me lo enseñó una amiga nueva, je, je. (¡Muy pronto les contaré más!).

¡Pasó MUCHO tiempo desde mi última carta! Mis fuemigos y yo seguimos avanzando, estamos conociendo a mucha gente nueva y viendo muchas cosas nuevas.

Primero que nada, ¿sabían que en la jungla vive una mujer hecha de PLANTAS? Había escuchado varios rumores sobre ella en el último pueblo, pero pensaba que eran historias para asustar a los niños o algo así. ¡Qué equivocado estaba!

¡Yo mismo la vi una noche! ¡Estaba cubierta de pétalos y enredaderas y hojas y cosas así! Pero sus amiguitos semilla se veían amenazantes... No se preocupen, mamá y papá, no me acerqué a saludar. Aunque me hubiera gustado...

Además, creo que vi una montaña. ¡O al menos una roca gigante que se movía! La vi a través de los árboles; me confundió porque no estaba marcada en mi confiable mapa, así que fui a investigar. Parecía una montaña rocosa normal hasta que me di cuenta... ¡de que tenía CARA! Y se estaba... ¿moviendo? Me morííííía de ganas de ir a saludar, pero creo que me hubiera aplastado si lo intentaba. ¡Será la próxima vez!

Milio · ilustración de personaje de Riot GamesRiot Games

También hice una nueva mejor amiga. ¡Se llama Neeko! ¡Es tan tierna y dulce, y puede cambiar de forma a su antojo! Quiso hacerme una broma transformándose en MÍ, pero mis fuemigos se dieron cuenta de que era un truco. Estoy muy orgulloso de ellos.

Neeko olió el aroma a pakaa de Nidalee que se me había pegado y quiso investigar. (¡Aparentemente, son como uña y mugre!). (Otra cosa: mamá, papá, les JURO que me baño todas las noches. Bueno, la mayoría...).

Aprendí mucho de Neeko; por ejemplo, cómo decir algunas frases nuevas y cómo está intentando armar una tribu para todos los que necesiten un hogar. Me encantaría ayudarla, pero primero tengo que unirme a los Yun Tal. ¿Tal vez algún día?

Hace mucho que viajo a través de Ixtal. Pero pareciera que las cosas nuevas para ver nunca se acaban. Cada día es divertido y diferente, incluso a pesar de que el suelo de la jungla siga siendo igual de incómodo, je, je.

Como sea, mis fuemigos y yo estamos agotados. Aquí ya es muy tarde... ¿Qué hora es allá? ¿Cómo está mi nueva sobrina? (¡No puedo creer que ya no soy el bebé de la familia!). Díganle a Tomasín que más le vale estar hablándoles a los animales todas las noches. Descansan mejor si les lees un cuento antes de dormir.

Omele Lupé, ¡estoy muy cerca de Ixaocan! Entreno todos los días para poder enfrentarme al Vidalion y llenarte de orgullo.

Además, estoy bien, lo prometo. Soy grande y fuerte, no tienen que preocuparse por mí.

¡Los quiero a todos!

Su mejor amigo, Milio




¡Saludos desde Ixaocan, familia!

¿Pueden creer que finalmente llegué? Estaba empezando a pensar que hacía SIGLOS que viajaba por la jungla. ¿Es normal que la extrañe un poco?

¡Tengo mucho que contarles! Pero ahora que puedo escribirles todos los días, les enviaré más cartas contándoles todo lo que hago en la capital. (Todavía no tengo suerte con mi servicio de entregas con fuemigos... ya les contaré más).

La capital es ENORME. Omele Lupé, ¡no puedo creer que solías vivir aquí! Ya me perdí un par de veces... uhps. Todo es gigantesco y hay miles de personas. ¡Vi muchas cosas y hasta aprendí nuevas maneras de usar los axiomata!

Al principio, estaba preocupado por encontrar un lugar donde dormir, ¡pero una familia superamable me recibió en su casa! Son elementalistas de la tierra y usan los axiomata para hacer cerámica. ¿No es maravilloso? Me dejan quedarme en un cuarto que tienen desocupado siempre y cuando los ayude con las tareas en la tienda de cerámica. ¡Menos mal que tengo mucha experiencia ayudando a la gente!

Aunque Ixaocan es muy diferente a nuestro acogedor pueblito, hay algunas cosas que me recuerdan a casa. Todos en mi barrio son muy amigables y cordiales. ¡Casi como una familia! ¡Y hay un mercado cerca con comida casi tan rica como la de mamá! Casi.

Aunque sigo teniendo esta extraña sensación en la boca del estómago. Se parece a la que sentía cuando estaba con los pakiti y jugaban a cazarme y atraparme en el bosque, pero la siento... ¿aquí? Quiero decir, seguro tiene que ver con mi nueva vida en la ciudad, ¿verdad?

Como sea, ¡en cualquier momento me enfrentaré al Vidalion! Hasta entonces, seguiré entrenando y explorando.

¡Deséenme suerte!

¡Los quiero a todos!

Milio, el próximo retador del Vidalion




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Un mundo lleno de vida

Lugares y vida cotidiana · Ixtal

Dominio sobre el reino materialRiot Games

Dominio sobre el reino material

Las arcologías están conectadas por líneas de poder intersectadas; cada una de ellas representa una forma o una disciplina específica de magia elemental. Las más grandes albergan a miles de practicantes ixtali, cuya jerarquía social se basa en la cantidad de tiempo invertido en el estudio, promoviendo su progresión hacia la maestría máxima.

Universo de Riot · Archivo regional

Conocimiento esotéricoRiot Games

Conocimiento esotérico

Mientras más lejos se viaje desde la arcología cardinal, más especializadas y prestigiosas se vuelven las maestrías. En la cima de las montañas, los magos de esta arcología relativamente pequeña combinan sus saberes sobre el fuego, la piedra y el magnetismo para extraer metales preciosos de la tierra, moldeándolos en formas exquisitas con tan solo un gesto.

Universo de Riot · Archivo regional

Dragones elementalesRiot Games

Dragones elementales

Curiosamente, las ruinas abandonadas, desperdigadas por todo Ixtal, son el hogar de un sorprendente número de dragones. Estas terroríficas criaturas no han peleado junto a los mortales desde los últimos días de la guerra de Shurima contra el Vacío. Ahora, la mayor parte de su población parece estar contenta con que los dejen en paz.

Universo de Riot · Archivo regional

LOS AXIOMATARiot Games

LOS AXIOMATA

Para los habitantes de Ixtal, el mundo es solo una gran confluencia de fuerzas materiales, la cual son capaces de dominar por su cuenta. Cada una de las transformaciones de la magia elemental (desde la más sencilla hasta la más compleja) se encuentra regida por un axioma numerado, una figura considerada sagrada por la arcología que lo enseña.

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EL VIDALIONRiot Games

EL VIDALION

Dentro de la arcología cardinal de Ixaocan hay una gran cámara, ubicada de manera intencional en el centro de Ixtal y, de hecho, en el centro mismo de Runaterra, o al menos eso piensan los ixtali. Sobre esa cámara pende el Vidalion, un artefacto ancestral que teje la magia en formas materiales.

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ATAVIADOS EN PODERRiot Games

ATAVIADOS EN PODER

Tras ser aceptados para formar parte de la casta gobernante Yun Tal, la magia propia de los iniciados será tejida a su alrededor por el Vidalion, con la intención de fabricar atuendos resplandecientes que respondan a las necesidades de quien los porte. Este hecho confirma el estado de verdadera maestría elemental; a cambio, quien cuente con este reconocimiento guiará y educará a otros.

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La historia de la región

Descubre lo que pasó aquí

Historias personales

Campeones · Ixtal

Historias relacionadas · Ixtal

Historias relacionadas con los personajes de la región; algunos viajes continúan más allá de sus fronteras.

Las publicaciones originales

Fuentes y lecturas relacionadas

El panorama regional de Riot y las descripciones de lugares se conservan con atribución. Los relatos regionales describen su período de publicación; las historias posteriores pueden cambiar la situación.

  1. ixtal · Universo de Riot ↗
  2. skarner · biografía ↗
  3. qiyana · biografía ↗
  4. milio · biografía ↗
  5. neeko · biografía ↗
  6. nidalee · biografía ↗
  7. Los desarrolladores explican el nuevo lore de Skarner ↗
  8. Milio, la Llama Gentil · Tráiler del campeón ↗

El Círculo de las Runas

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