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La historia de Malphite
Durante más de dos milenios, Shurima dominó todo el mundo conocido: sun imperio que reinó sobre incontables pueblos, sin desafío ni amenaza.
Hasta el día en que Icathia cayó.
Desde el momento en el que el Vacío se abrió paso hacia el reino material, los ejércitos de Shurima se enfrentaron a un enemigo que no solo debilitaba a su gran imperio, sino que se fortalecía con cada ataque. La corrupción se esparció con rapidez desde las ruinas de Icathia, abrasó la tierra e hizo arder el fondo de los océanos, antes de que sus horribles enredaderas alcanzaran las selvas sureñas de Ixtal.
Ne’Zuk de los Huéspedes Ascendidos, era un mago elemental ixtali poseedor de un poder colosal y una arrogancia sin igual. Se presentó ante el emperador con la petición de que le permitiera crear un arma tan poderosa como para combatir al Vacío y erradicarlo desde el punto de origen de su erupción.
Tras meses de trabajo inhumano, Ne'Zuk presentó el Monolito: una fortaleza flotante de piedra viva, mantenida por los mejores magos elementales, con murallas reforzadas por sus compañeros dioses guerreros ixtali. Del tamaño de una ciudad, el Monolito se deslizó titánicamente hacia los páramos de Icathia; el relámpago retumbaba desde sus inhibidores mágicos y transformaba en vidrio la arena que se encontraba debajo suyo. Ne'Zuk y su superarma llegaron a su destino para enfrentarse una vez más a la oscuridad infinita y absoluta del reino abismal, así como a las hordas de monstruosidades de nacidos del Vacío que se habían creado.
La batalla se prolongó por semanas. Nunca antes en Runaterra se había presenciado tal nivel e intensidad de violencia. Sobre el Vacío se desató una cantidad suficiente de brujería como para arrasar con civilizaciones enteras y reducir continentes enteros a nada más que un recuerdo.
La oscuridad contraatacó con la misma magnitud. Sus espantosas energías cavaron heridas profundas en la piedra viva del Monolito; su superficie quedó picada y chamuscada con una antinatural malphite (término proveniente del ixtali que quiere decir ''mala piedra''), así como con cicatrices minerales. La fortaleza fue orillada hasta los límites mismos de su diseño: luchaba por autorrepararse y volver a unir su superestructura debilitada, pero hasta los increíbles magos que la sostenían en el aire llegaron a su punto de quiebre.
Mientras Ne'Zuk se esforzaba por reunir a sus hermanos ascendidos para un último ataque desesperado, sucedió lo impensable. El Monolito se desplomó en un instante y se estrelló contra la tierra, surcó los cimientos de Icathia y abrió el Vacío que se encontraba abajo hacia los cielos.
Gran parte de la fortaleza desapareció en aquellas fauces abiertas, desvaneciéndose en la silenciosa nada del más allá. El resto cayó como una lluvia de grandes ruinas, las cuales mancillaron el, ya ennegrecido, paisaje por el terrible conflicto que había sido cortado abruptamente. Solo un ascendido sobrevivió: Ne'Zuk emergió de entre los escombros, ahogándose en las cenizas de lo que debió ser su triunfo más grande, ahora reducido a un magno disparate, y huyó por su vida.
En un gesto desafiante de toda lógica, algunos fragmentos disparejos del Monolito resistieron, todavía insuflados con algo como vida mágica. Las dispersas esquirlas batallaron para sanar, para reformar aquel todo al cual pertenecían. Pero la voracidad infinita del Vacío extrajo su energía, y las redujo a formas inertes clavadas débilmente en el polvo.
Sin embargo, contra todo aquello que se perdió, una sola esquirla pervivió.
Enterrada bajo la superficie, olvidada incluso por aquellos que habitaban en el abismo, y reunió fuerzas. Se mantuvo con vida, hasta que por fin despertó tras incontables siglos y se dio cuenta de su soledad.
A lo largo de todos los siglos desde aquel día oscuro, Malphite, el último fragmento del Monolito, se convirtió en una leyenda en Runaterra. Presuntamente, se le ha visto en todos lados, desde Targón hasta Zaun; en ocasiones, ha sido escuchado como un rugido tectónico en las cavernas más profundas y, en otras, como una voz callada, tarareandoue para sí mismo, como un recordatorio de los sonidos del mundo que alguna vez conoció.
A pesar de su prolongada existencia, no ha decaído la motivación abrumadora que incitó a Ne'Zuk a crear el Monolito. Ahora, Malphite sabe que pronto tendrá que levantarse contra la oscuridad renaciente que alguna vez combatió, puesto que el Vacío está comenzando a despertarse para amenazar a toda Runaterra, una vez más.


