La fundación de Noxus

The Rune · una guía del lore publicado

La fundación de Noxus

Antes de Darkwill y Swain: los noxii, el legado de Mordekaiser y el imperio que creció alrededor del Bastión Inmortal.

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Swain: el Gran General Noxiano

La presentación oficial de Swain como Gran General de Noxus.

Historias y presentaciones de personajes ambientadas en Runaterra.

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Relatos de Runaterra: Noxus

Darius se enfrenta a un gobernante derrotado, lo que ilustra la conquista de Noxia, no la invasión histórica de Jonia.

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Síntesis original de The Rune. Las fuentes y los límites de cada relato aparecen abajo.

01

Una fortaleza anterior a su imperio

Noxus no empezó con Swain, el Trifarix ni la invasión de Jonia. Esos son capítulos posteriores de un estado cuya capital creció alrededor de una sede de poder mucho más antigua. El Bastión Inmortal ya estaba relacionado con la conquista, el conocimiento prohibido y la muerte antes de que los noxii construyeran su propio imperio a su sombra. Su historia explica una característica duradera de Noxus: cada nuevo orden afirma dominar el futuro mientras ocupa unos cimientos que nunca ha dominado por completo.

Para seguir la fundación conviene distinguir tres etapas. Primero llegaron las conquistas mortales del señor de la guerra Sahn-Uzal. Después, su regreso como Mordekaiser y la construcción de un dominio más terrible. Solo tras su derrocamiento establecieron los noxii la civilización que se convertiría en Noxus. Esos estados están conectados por el territorio y por ciertos poderes supervivientes, pero tratarlos como un gobierno ininterrumpido ocultaría la importancia de la rebelión que los separó.

02

El conquistador que rechazó su final

Sahn-Uzal perseguía la conquista en parte por una creencia sobre la muerte. Esperaba que sus victorias le garantizaran un lugar de honor en el más allá. Cuando murió, la recompensa prometida no apareció. En lugar de aceptar la disolución que alcanzaba a otros espíritus, se mantuvo unido mediante la voluntad y la furia. Su ambición cambió en aquel vacío. Si el reino que esperaba no existía, construiría uno propio.

Aprendió la lengua de los muertos y se comunicó a través de la frontera con hechiceros que deseaban su fuerza. Lo trajeron de regreso dentro de una armadura de hierro, esperando utilizarlo. El aparecido los mató e inició otra conquista con el nombre de Mordekaiser. Esta segunda vida estaba impulsada por el conocimiento de lo que existía más allá de la muerte. Vencer significaba algo más que gobernar a los vivos: los muertos podían convertirse en recursos para un dominio al que ninguna rebelión mortal llegaría fácilmente.

03

Lo que debía guardar el Bastión

Mordekaiser levantó el Bastión Inmortal en el centro de su imperio. Para quienes estaban sometidos a él, era una expresión monumental de dominio. En su interior, sin embargo, reunía conocimientos sobre almas, magia y las fronteras entre reinos. Su finalidad militar visible ocultaba un proyecto más amplio. La fortaleza le permitía investigar y preparar una forma de poder que sobreviviría al final aparente de su gobierno.

Esa diferencia cambia la manera de entender la ciudad posterior. Reutilizar las murallas no significaba que sus nuevos habitantes comprendieran todo lo que protegían. Una fortaleza puede cambiar de dueño y conservar pasadizos, propósitos mágicos y personas que conocen sus secretos. En Noxus, el pasado enterrado es, por tanto, una fuerza política activa. Los gobernantes de la capital heredan ventajas del Bastión, pero también peligros creados para las ambiciones de otro amo.

04

La alianza que lo derribó

La tiranía de Mordekaiser produjo una coalición de enemigos. Las tribus noxii participaron en su derrocamiento, ayudadas por una traición dentro de su propio círculo. La biografía de LeBlanc conserva la historia de una hechicera pálida que colaboró en esa lucha y prometió neutralizar el poder oscuro de la fortaleza. Su relación con la LeBlanc moderna está rodeada deliberadamente de incertidumbre. La conexión importante es la supervivencia de una influencia mágica oculta durante el cambio de orden político.

Los conspiradores separaron a Mordekaiser de su armadura y lo expulsaron del mundo material. Para los vivos, la derrota abrió un futuro fuera de su dominio inmediato. Para Mordekaiser, regresar al reino de la muerte formaba parte de un plan más profundo. Ambas cosas pueden ser ciertas. La rebelión cambió la vida de quienes permanecían sobre la tierra, mientras el gobernante derrotado continuaba un trabajo que haría su ausencia menos definitiva de lo que deseaban sus enemigos.

Capas de piedra y calles sepultadas en el Bastión Inmortal. La ilustración regional de Riot muestra una sede de poder cuya historia precede al imperio noxiano.Riot Games

05

Los noxii construyen algo propio

Los noxii ocuparon la ciudad antigua en lugar de abandonarla. Las amenazas que los rodeaban favorecieron la expansión y una alianza marcada por la supervivencia se convirtió en un imperio cada vez más ambicioso. El relato regional destaca su disposición a adoptar ideas útiles y fuerzas procedentes de los pueblos derrotados. Noxus crecería mediante la incorporación además de la destrucción, convirtiendo a antiguos extraños en soldados, funcionarios y participantes de su identidad en expansión.

Esa apertura no volvía inofensiva la conquista. Una ciudad sometida podía ofrecer nuevas oportunidades a algunos habitantes mientras perdía la libertad de elegir su futuro. El ascenso posterior de Darius desde la ocupada Basilich ilustra la promesa de progreso, pero no representa la experiencia de todos los súbditos. La fundación estableció una tensión duradera: Noxus ofrece pertenencia mediante el servicio a un imperio que muchas veces llega antes de que sus futuros ciudadanos acepten formar parte de él.

06

La herencia oculta

La Rosa Negra trasladó intereses antiguos a aquel estado en desarrollo. Las casas nobles y las instituciones militares eran visibles, mientras una orden secreta cultivaba influencia mediante magia, favores y manipulación. Su presencia complica cualquier historia en la que derrotar a un tirano produjera automáticamente un gobierno transparente. Los noxii habían cambiado a quienes gobernaban abiertamente, pero no habían eliminado todos los poderes que actuaban bajo el régimen anterior.

Mordekaiser tampoco estaba simplemente esperando en una prisión corriente. El reinado final muestra el reino que ha construido mediante la muerte y su intención de regresar. Su amenaza debe distinguirse de la expansión noxiana habitual: las ambiciones de un emperador de los muertos van más allá de otra campaña territorial. El Bastión conecta ambas historias porque el imperio vivo ocupa un lugar cuyo propósito antiguo todavía le importa.

07

De un origen a una disputa permanente

Mucho después, las guerras de Boram Darkwill y la revolución de Swain obligarían a Noxus a enfrentarse a nuevas versiones de las preguntas de su fundación. ¿La fuerza pertenece a un solo gobernante, a una alianza de capacidades o a quienes controlan la información desde las sombras? ¿Puede la incorporación crear unidad sin reproducir la violencia que la hizo posible? Estas preguntas conectan la fundación con los acontecimientos modernos sin comprimir siglos de conflictos diferentes en un solo momento.

El origen del imperio es, por tanto, una secuencia de transformaciones y no la hazaña de un único fundador célebre. Un conquistador mortal buscó la eternidad, sus enemigos derribaron su gobierno visible y los vencedores construyeron una civilización expansiva alrededor de su fortaleza. Noxus se convirtió en algo distinto, con ideales e instituciones propios. Pero el poder bajo su capital sobrevivió a la transición. Su historia continúa allí donde esas ambiciones nuevas se encuentran con los planes inconclusos enterrados debajo.

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4 lecturas

Riot Games · Biografía oficial completa

Mordekaiser · biografía completa

En una era pasada, el feroz señor de la guerra Sahn-Uzal asoló las tierras salvajes del norte. Impulsado por la fe oscura, aplastó a toda tribu y asentamiento que encontró en su camino, y forjó un imperio cimentado en sangre y muerte. Cuando el fin de su vida mortal se acercaba, se sintió satisfecho al enterarse de que, indudablemente, había ganado un lugar en la mesa de los dioses, en el glorioso Salón de los Huesos, por toda la eternidad.

No obstante, al morir, no hubo ningún salón ni gloria esperándolo. En cambio, Sahn-Uzal se encontró en medio de un páramo vacío y gris, cubierto de una niebla etérea y plagado de susurros discordantes. Ocasionalmente, otras almas perdidas se arrastraban cerca: estas figuras fantasmales vagaban a través de su propio olvido personal.

La furia consumió a Sahn-Uzal. ¿Acaso su fe había estado equivocada? ¿O su dominio sobre el mundo no fue contundente como para garantizarle la inmortalidad que tanto deseaba? Tenía la certeza de que este vacío no podía ser todo lo que existía. Sin embargo, parecía no tener fin. Observó cómo los espíritus inferiores se desvanecían lentamente en la niebla, deshechos y perdidos en el tiempo.

Pero Sahn-Uzal se rehusaba a desvanecerse.

Su voluntad, forjada por la rabia y el tormento, lo mantuvo firme. Con el tiempo, el susurro misterioso e inmaterial que se escuchaba en ese lugar se cristalizó en palabras que él casi podía comprender. Según lo que pudo entender, era Ochnun, una lengua profana que ningún ser vivo hablaba. Lentamente, en lo que quedaba de la mente de Sahn-Uzal comenzó a formarse un plan embustero. Empezó a susurrar propuestas tentadoras a través del velo entre los reinos, prometiéndole su fuerza indomable a cualquiera que estuviera dispuesto a escucharlo.

Y, por supuesto, llegó el día en el que un aquelarre de hechiceros decidió revivir a Sahn-Uzal. Desprovisto de carne y hueso, los incitó para que lo hicieran más poderoso que cualquier mortal, atando su forma espiritual a una serie de placas de metal forjadas como su antigua armadura. Así fue como se irguió un enorme renacido de hierro y odio.

Estos hechiceros hambrientos de poder planeaban usarlo como un arma en sus guerras triviales. En cambio, él los mató en el acto; sus armas y su magia no eran lo suficientemente poderosas como para enfrentarse a él.

Desesperados, gritaron su nombre para subyugarlo, pero fue en vano, puesto que ya no era Sahn-Uzal.

Con un rugido etéreo, pronunció su nombre espiritual en Ochnun: Mordekaiser.

Concepto inicial de Mordekaiser · ilustración oficial del personajePublicado en Universo de Riot

Así comenzó su segunda conquista del reino mortal. Como antes, sus ambiciones eran grandes, solo que ahora estaban motivadas por poderes nigrománticos que nunca antes pudo haber imaginado. De las almas temerosas y evanescentes de los hechiceros, Mordekaiser forjó un arma digna de un emperador de la muerte, su brutal maza, Ocaso, y tomó el control del ejército que ellos habían convocado.

Ante los ojos de sus enemigos, parecía que a él solo le importaban la masacre y la destrucción. Generaciones enteras perecieron bajo sus campañas implacables.

A pesar de ello, el plan de Mordekaiser iba más allá de estas acciones. Erigió el Bastión Inmortal en el centro de su imperio; mientras la mayoría suponía que era simplemente la sede del poder, algunos llegaron a conocer los secretos que resguardaba. Mordekaiser ansiaba poseer todo el conocimiento prohibido sobre los espíritus y la muerte, así como un entendimiento verdadero del reino... o de los reinos del más allá.

Tal tiranía le trajo muchos enemigos. Sorprendentemente, el Renacido de Hierro fue derrotado por una alianza de las tribus Noxii, así como por una traición proveniente de su propio círculo. Este misterioso grupo secreto logró desanclar su alma de su armadura y encerró la vacía carcasa de hierro en un lugar confidencial.

Así fue como desterraron a Mordekaiser del reino material. No obstante, sin que nadie lo supiera, él había previsto este destino; de hecho, esta era una parte crucial de su plan. La dominación y el engaño lo habían llevado lejos, pero él sabía que le esperaba un destino mucho más grande que el del Salón de los Huesos.

Ahí, en el otrora páramo desierto, todos los que habían muerto durante su último reinado lo estaban esperando. Corrompidos por una hechicería oscura, sus espíritus nunca desaparecerían. Los más fuertes conformaron su ejército devoto y eterno, atado a su voluntad. Incluso a los débiles se les asignaron tareas.

Mordekaiser forjaría un nuevo imperio con la materia sutil de sus almas. Serían los ladrillos y morteros de su Más allá.

Desde ese entonces, han pasado siglos en Runaterra, y otro imperio ha surgido alrededor del Bastión Inmortal. El nombre de Mordekaiser aún se susurra con miedo y temor por aquellos que estudian las historias antiguas, y es recordado con resquemor por las pocas almas ancestrales que lo conocieron. Para ellos, el miedo más grande es que Mordekaiser encuentre una manera de volver para siempre.

Rezan para que eso no suceda, puesto que saben con certeza que no hay manera de detenerlo.

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Riot Games · Biografía oficial completa

LeBlanc · biografía completa

La identidad de LeBlanc, la dama de la Rosa Negra, es tan etérea como los susurros que la describen y tan efímera como las ilusiones que le dan forma. Probablemente ni siquiera ella misma lo sepa después de tantos siglos de mimetismo y engaño...

Vestigios de una orden que ha existido durante incluso más tiempo que Noxus, los iniciados de la Rosa Negra han conspirado desde las sombras durante siglos, atrayendo a los ricos y poderosos a sus filas. Aunque solo algunos conocen los orígenes de su dama, muchos han descubierto leyendas sobre una pálida hechicera que ayudó a las tribus barbáricas destruidas en su lucha contra el Fantasma de Hierro que dominaba las tierras desoladas en manos de los darkin. Aun en la actualidad, su nombre es pronunciado con miedo: Mordekaiser.

Excepcionalmente hábil dentro del grupo íntimo del fantasma antes de traicionarlo, la hechicera se comprometió a neutralizar la fuente de su poder, el Bastión Inmortal, bloqueándolo del pozo de la muerte con el que abastecía a su aterrador imperio. Sin embargo, incluso cuando los bárbaros construyeron su propio imperio en la sombra del bastión, no se percataron de que los secretos arcanos que contenía no se habían encerrado del todo. La hechicera pálida siempre había tenido el don de la ilusión. Antes de que la eliminaran de las páginas de la historia en los tiempos de las Guerras Rúnicas, su mejor truco era hacer que Noxus se olvidara del poder oscuro agitándose en su propio corazón.

La Rosa Negra ahora existe para ampliar los intereses clandestinos de aquellos que pueden ejercer semejante magia. Sus tropas se componen de nobles mundanos atraídos por los rumores de milagros que fueron esclavizados para explotarlos despiadadamente. Incluso el comandante más poderoso de la milicia solo podía servir a los verdaderos maestros del culto, quienes pelean entre sí en juegos de intriga y conquista por obtener influencia, tanto en la Capital noxiana como más allá de sus fronteras.

Durante siglos, LeBlanc ha servido en secreto como consejera de dignatarios extranjeros, haciendo apariciones en varias naciones al mismo tiempo y convirtiendo el orden en caos con sus ilusiones. Los rumores sobre una nueva dama surgiendo en cada generación solo crean más interrogantes... ¿Cuál es su ''verdadera'' forma? Cuando ella habla, ¿lo hace con su propia voz? ¿Y cuál será el precio por los favores que ofrece?

Retrato de LeBlanc · ilustración oficial del personajePublicado en Universo de Riot

Boram Darkwill fue el último en descubrir la respuesta a la última pregunta en carne propia. A pesar de que la Rosa Negra lo había ayudado a conseguir el trono, él se rehusó a recibir el consejo de los asesores que ella seleccionó específicamente, lo que obligó a LeBlanc a tomar medidas drásticas. Tras manipular a un joven de la nobleza llamado Jericho Swain para revelar la implicación del culto, LeBlanc accedió a ser ejecutada junto con los conspiradores más importantes... o al menos, eso parecía. Con el tiempo, ella se acercó a Darkwill y encontró a un gobernador cada vez más paranoico y temeroso de su propia mortalidad.

Tras prometerle los secretos para prolongar su vida, LeBlanc envenenó lentamente la mente de Darkwill a la vez que lo empoderaba. Bajo su mandato, la veneración noxiana de la fuerza se convirtió en algo mucho más siniestro. Juntos se aseguraron de que la leyenda de Swain terminara en desgracia en los campos de batalla de Jonia.

Pero Swain, alentado por las tradiciones prohibidas del Bastión Inmortal, hizo algo completamente inesperado y logró destronar a Darkwill y apoderarse de Noxus. El nuevo Gran General no tenía interés en su propio legado, sino en la gloria del imperio... y un hombre así no era tan fácil de corromper. Después de muchos siglos, LeBlanc se preguntó si acaso habría encontrado finalmente a su némesis.

Sus acciones habían llevado a Runaterra al límite de la guerra en muchas ocasiones. Como consecuencia de batallas desesperadas por todo Fréljord, en las cumbres de Targón y en las profundidades de los desiertos de Shurima, la magia oscura había comenzado a esparcirse nuevamente, acercándose cada vez más a Noxus. Ya sea que LeBlanc siga siendo la misma hechicera pálida que traicionó al Fantasma de Hierro o simplemente una de los cientos de reflejos vacíos, es innegable que su influencia proviene de raíces ancestrales.

La Rosa Negra está por florecer.

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Michael Yichao · Relato completo

El reinado final

Publicado 2019-06-08

Un puño levantado. Un aluvión de poder nigromántico. Frente a él, el último capitel de la última torre toma forma, el humo oscuro se fusiona con el hierro negro. Mordekaiser contempla su dominio con orgullo sombrío.

Mitna Rachnun, su Más allá, está listo.

Alguna vez él estuvo aquí, en este mismo lugar, un alma mortal frente al vacío del olvido. Ahora, un reino se despliega frente a él, forjado gracias a su esfuerzo.

Anda con pasos largos por el camino hacia su fortaleza y goza con satisfacción el resultado de su trabajo. Cada piedra que pisaba era obra suya. Las almenas y las murallas, formadas mediante magia cruel y una voluntad férrea.

En donde no había nada, Mordekaiser construyó su propia realidad, un reino en el que todas las almas vivirían por el resto de la eternidad, sin posibilidad de desvanecerse.




Sahn-Uzal parpadeó y miró a su alrededor. Confundido, su mente se puso en blanco.

Estoy muerto.

El pensamiento revoloteó como un susurro en el viento. Mientras la confirmación de la certeza se asentaba en él, tan solo por un momento sintió cómo una tristeza fugaz inundaba su corazón. Después, brotó la risa, un rugido proveniente de sus entrañas que se apoderó de todo su cuerpo, desbordándose por su pecho hasta derramarse como una cascada estruendosa.

Bien.

Sahn-Uzal escudriñó con la mirada la distancia hacia el gran portal de almas que conduciría hacia el conocido Salón de los Huesos. Buscó a los ayudantes que lo llevarían, triunfal, hacia lo eterno. Saboreó la creciente emoción que experimentaba al pensar que se encontraría con los grandes conquistadores que le precedieron.

Sin embargo, hasta donde la vista alcanzaba, lo único que había era niebla.

Sahn-Uzal dio un paso hacia delante, para después bajar la mirada, sorprendido. Arena fina, una arenilla gruesa, yacía bajo sus pies. Podía escuchar a la distancia el crujir de voces discordantes, demasiado tenues como para formar palabras.

Esto no tiene sentido.

Se decidió a explorar el páramo, determinado a averiguar la verdad.

El tiempo pasó, inconmensurable.

La confusión se mezcló con la desconfianza. La desconfianza avivó el enojo. El enojo estalló en furia.

Nada.

No hay nada.

Las arenas disecadas se extendían infinitamente. Las voces implacables continuaron con su murmullo, como una comezón enloquecedora en lo profundo de su mente. La niebla nunca se reducía; por el contrario, merodeaba eternamente como una mortaja que lo cubría todo.

¿Habían mentido los sacerdotes? ¿O eran falsos profetas que engatusaban a tontos con sus supersticiones vacías? ¿O podría ser que los ancestros cometieron un grotesco error de juicio y no lo recibieron en los grandes salones?

El reinado final · ilustración de la publicación originalRiot Games

En un principio, estas preguntas lo carcomían. Pero no eran importantes. Sahn-Uzal ahora se daba cuenta de ello. Nada importaba, salvo la verdad presente y apremiante: no había nada aquí. Un vasto vacío, desprovisto de recompensa alguna. Desprovisto de promesas.

Mientras esta verdad se colaba en él, la sombra de la desesperanza asediaba a Sahn-Uzal, ávida por consumirlo.

Pero él era Sahn-Uzal. Conquistador de las tierras salvajes. Amo de las tribus. Había construido un imperio en donde no había nada. En vida, había superado todas las adversidades y conquistado la desesperanza mediante voluntad y ambición. En la muerte, las cosas no serían diferentes.

Si la muerte no alberga los reinos que me fueron prometidos, yo los forjaré.




Mordekaiser camina bajo los rastrillos interiores, diseñados a semejanza de los del Bastión Inmortal, su sede de poder mortal. Atraviesa la entrada hacia el gran salón.

Ante él, se cierne su trono.

A su alrededor, en una cacofonía constante, los lamentos eternos de las almas incrementan y se silencian, un coro maldito de angustia. Pero Mordekaiser no los escucha o, más bien, los escucha como si fuera el sonido del metal en un campamento de guerra, o el de las botas sobre la grava durante una marcha forzada: sonidos comunes, irrelevantes en su banalidad.

Después de todo, las almas dignas están de pie, alineadas a lo largo del salón; ninguna de ellas se atreve a hablar.

Todo es como debe ser.

Mordekaiser avanza hacia su trono.




El tomo arcano flota sobre su pedestal, sereno e intacto. Es un contraste extraño frente a toda la sangre derramada a su alrededor.

El último mago sobreviviente levantó una mano débil, con la sangre deslizándose por su ceja. Pequeñas lenguas de fuego danzaban entre sus dedos: un hechizo final, un último intento desesperado.

Desconcertado, Mordekaiser habló. ''Esa magia te consumirá, mortal. Así como a tu preciado libro''.

El mago escupió sus palabras. ''Yo no importo. Nada importa, salvo impedir que lo consigas''.

Una gota de fuego, ardiente y azul, brotó de las manos del mago. Envolvió al Renacido de Hierro que se cernía sobre él. La energía abrasadora se esparció por los brazos del mago; la reacción del hechizo partió su propia carne. Aun así, el mago no se detuvo; sus dientes tronaban mientras los mostraba, desafiante.

Mordekaiser dio un paso hacia delante, un espíritu encerrado en una armadura de hierro negro, protegiendo el tomo de las llamas. En sus manos, Ocaso, su infame maza, emitía una luz verde efímera. El calor del fuego quebró la piedra y derritió la carne de los otros magos muertos. Pero Mordekaiser permaneció de pie, estoico ante la arremetida.

Finalmente agotado y con el cuerpo roto, el mago cayó sobre sus rodillas, su respiración desgarrada emitía una plegaria susurrada para que su poder fuera suficiente.

Si Mordekaiser aún hubiera tenido un cuerpo de carne, habría sonreído. ''Poco convincente''.

El mago suprimió un sollozo cuando Mordekaiser se acercó. Entrecerró los ojos para mirar al espectro y habló desde su seca y quebrada garganta.

Mordekaiser · ilustración de personaje de Riot GamesRiot Games

''¡No encontrarás lo que buscas! Un monstruo salvaje nunca entendería los secretos del Tomo de los Espíritus y...''.

Un golpe de la maza. Un estruendo satisfactorio.

Otra fuente de sangre se unió a los pegajosos charcos que se coagulaban en el salón. Otro mago quebrantado, el decimotercero, cayó al suelo.

Mordekaiser se rio.

''Confundes la brutalidad con la ignorancia''.

Miró todos los cadáveres alrededor de la habitación y murmuró un verso en la inefable lengua de los muertos.

Una lucha lamentable
Liberados de la carne
Son todos míosGolpeó a Ocaso contra el suelo. Su fulgor incrementó: parecía que respiraba por cuenta propia. Trece halos de luz emanaron de los cuerpos despedazados, para después hundirse de vuelta en la tierra.

Mordekaiser volcó de nuevo su atención en el libro, el cual aún flotaba en su lugar, zumbando con magia espiritual. Otra pieza de conocimiento para sus planes. Otro tesoro en su conquista.

Dio un paso adelante para recoger su premio.




El trono se cierne ante él. Su reverso de pilares de hierro se extiende hacia arriba y se estrecha en crueles puntas. Escrituras Ochnun, angulares y agudas, se expanden por toda la tarima del trono. Aquí, el susurro constante es casi un rugido, incesante y desesperado. Mordekaiser posa una mano sobre el apoyabrazos, orgulloso de su trabajo. La creación de esta pieza requirió más almas que cualquier otra parte de su fortaleza. Los lamentos que emanan del trono son música para sus oídos.

Con el pensamiento, Mordekaiser llama a Ocaso para que vaya a sus manos. Con un movimiento, él destruye el trono.

Al ser liberadas, resuena en el gran salón el chillido de cien almas, disipándose en el olvido. Con sombría satisfacción, Mordekaiser observa cómo se desvanecen.

Los tronos son para los mortales agobiados por la carne y el cansancio humano. Ahora, él es más que eso.

Se para sobre el hierro torcido y mira hacia atrás a través de su gran salón. Sus generales, almas lo suficientemente dignas como para morir por su mano la última vez que caminó por el reino físico, están de pie, firmes en su posición. Ninguna vacila como respuesta. Ninguna se moverá sin su orden directa.

Ahora, su reino está verdaderamente listo.

Mordekaiser avanza por el gran salón, en dirección al corazón de su fortaleza, el eje central de su poder y de sus maquinaciones. Hacia una reliquia que ata a Mitna Rachnun con el reino mortal. Hacia el lugar que le da al corazón secreto del Bastión Inmortal su verdadero propósito.

En su primera vida, se vio a sí mismo como un gran conquistador, digno de los salones eternos de su destino. ¡Qué pequeñas, qué insignificantes, qué mortales eran sus ambiciones en ese entonces! Mientras otros aceptaban la muerte como el final, él la utilizó para forjar el comienzo de su verdadera conquista. Y ahora… puede oír y comprender cada susurro de este reino con una claridad rigurosa. Ahora, la magia de la muerte misma fluye a través de él. Ahora, posee los secretos arcanos reunidos a lo largo de su segunda vida, arrebatados de los lugares escondidos y desconocidos del mundo. Muy pocos seres pueden declarar el dominio de las magias de espíritu, muerte y vida mortal que él posee. Hará uso de ellas para formar todos los reinos acorde a su voluntad de hierro.

Llegó el momento de regresar al mundo de los vivos. Todas las almas de Runaterra esperan.

Mordekaiser levanta a Ocaso en una mano.

Y así, comienza su reinado final.

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L J Goulding · Relato completo

Las espinas de la Rosa Negra

Publicado 2019-05-29

''No entiendo'', murmura el General Granth, tratando nerviosamente de apagar la luz de su lámpara. ''Aquí no hay nada, es un callejón sin salida''.

Se encuentra de pie en el umbral, enmarcado por la mampostería oscura, que destaca frente a la oscuridad aún más profunda que va más allá. No ve el portal abierto frente a él, ni las inscripciones angulares Ochnun que lo rodean. No ve los fragmentos de hueso que ensucian las baldosas bajo sus botas.

Sonrío, actúo el papel que me corresponde. ''Es de lo más sencillo'', le digo, ''esconderse a simple vista''.

El general se da la vuelta; en su rostro se dibujan con claridad la confusión y la frustración. ''¡No juegues conmigo, primo! ¿Tienes alguna idea de lo que estoy arriesgando al estar aquí abajo? ¿O de lo que ocurriría si nos descubren? Estos son los distritos prohibidos por orden del consejo... ¡hay patrullas de la Legión por todas partes!''.

Al menos eso sí es cierto. Desde que el usurpador Swain tomó el control, ha mantenido el Bastión Inmortal en estado de sitio. Según el discurso oficial, esto sucede para proteger a la Trifarix de las represalias de las casas nobles que se opusieron a su creación.

De manera extraoficial, está desafiando a hombres como Brannin Granth para que se muestren como sus enemigos.

''Pero ellos jamás dudarían de tu lealtad'', le aseguro. ''Un héroe de las Puertas del Duelo, nada menos. Serás honrado por órdenes directas del propio Gran General. ¿Qué podrían decir al respecto? Si nos descubrieran, ni siquiera tendrías la necesidad de correr''.

Su expresión se ensombrece. ''Oh, de la Legión Trifariana no se huye...''.

No tengo tiempo para escuchar esta propaganda mal disimulada de nuevo. En poco más de un año, Swain ha construido una mística particular alrededor de sí mismo y de la Mano de Noxus, así como de aquellos que le sirven a ambos. Es un plan brillante, aunque admitirlo llena mi corazón de odio.

Aun así, le permito a Granth que disfrute su momento. Es por esta razón que estamos aquí.

Baja la mirada. ''No ganamos las Puertas del Duelo... fue la Legión. Es por ello que Swain no asistirá al triunfo. Ese maldito sabe que no teníamos que estar ahí. ¡Nos insulta con esta pomposa ceremonia, frente a todo Noxus!''.

Asiento y coloco mi mano sobre el hombro de Granth. ''Y es por ello que haremos que pague por todo lo que ha hecho. Eres un noxiano verdadero, nadie puede negarlo. Le hablé a los otros sobre ti, quieren conocerte. Ella desea conocerte''.

''No podré encontrarme con nadie, primo, si no podemos entrar''. Él mira a sus alrededores. ''No se supone que la Rosa Ne...''.

Me detengo. ''No uses ese nombre. Te hace sonar como... bueno, como dijiste. Como si no entendieras''.

Haciéndolo a un lado, avanzo hacia el portal, que parece una boca bostezando. Al ver por primera vez la entrada, por fin, casi deja caer la linterna de la sorpresa. Trastabillando detrás de mí, Granth se cerciora de que no nos estén siguiendo, para después mirar de reojo las sombras del callejón.

Las espinas de la Rosa Negra · ilustración de la publicación originalRiot Games

''¿Es cierto?'', dice entre dientes. ''¿Es cierto lo que dicen sobre ella?''.

No aminoro mi marcha. ''Vamos. Averígualo por ti mismo''.




Contrario a la creencia de la mayoría de los noxianos, el Bastión Inmortal no es un monumento. Tampoco es simplemente una fortaleza, en el sentido en el que las tribus antiguas lo concebían.

La piedra a nuestro alrededor casi vibra de poder, aunque Granth no se da cuenta de ello. Lo he visto en incontables ocasiones a través de los siglos. Él sabe que algo no está bien, pero solo lo percibe como el arrastre letárgico de sus extremidades y una comezón susurrante en la nuca. Muy pocos mortales logran mantenerse vivos cuando están así de cerca de la fuente. En su defensa, aún cuenta con suficientemente agudeza como para sacar su daga cuando una figura encapuchada emerge de la penumbra.

... Paso a los dos, viniendo desde la otra dirección. Mi cansancio es evidente.

No importa. Esto terminará muy pronto.

Granth me mira con sospecha hasta que desaparezco de su vista; después, anda sin prisa hasta llegar al lado de aquella persona a la que llama primo.

''Hadrion, ¿quiénes son estas personas?'', pregunta Granth, mientras más figuras anónimas vienen y van. ''No reconozco a ninguna. ¿Son los aliados de los que hablaste, los de las demás casas?''.

Suspiro. Es decepcionante presenciar que ni siquiera las mejores mentes militares puedan ver lo que está justo frente a sus narices. ''Simpatizan con las dificultades de nuestra familia'', respondo, tratando de ocultar el desdén en mi voz. ''Nosotros, todos nosotros, estamos comprometidos con la caída del usurpador y la restauración del trono. Lo mejor será que no conozcas sus nombres ni mires sus rostros''.

Se ríe, burlonamente. ''Pero cómo podremos trabajar juntos si nosotros...''.

Las palabras se apagan entre sus labios mientras giramos en la última esquina.

Estamos de pie frente al borde del gran pozo de las almas, que se sumerge hacia los cimientos de Noxus, mucho más allá de las dimensiones físicas que el Bastión debería permitir. Un miasma agitado de azules fríos y verdes celosos se arremolina a la distancia, debajo de nosotros, alumbrando por los tres puentes que abarcan la brecha.

Ahí, entre ellos, suspendida contra la locura, hay una silueta enorme y aterradora que todo noxiano conoce demasiado bien. La cáscara de una armadura inerte representada en cada libro de historia, y mil estatuas arruinadas y desperdigadas a lo largo de la antigua ciudad.

LeBlanc · ilustración de personaje de Riot GamesRiot Games

Granth da medio paso hacia atrás. ''No puede ser...'', murmura. ''No... no puede...''.

Su voz se quiebra. Sus ojos brillan con lágrimas. Me acerco a su hombro y le susurro al oído:

''¿Ahora puedes ver la verdad? ¿La verdad detrás del gran imperio de Noxus? Así ha sido durante siglos, desde los días de los primeros reyes: ningún gran general, emperador o tirano puede mantener su posición a menos que la señora del Bastión Inmortal lo permita. Son muchos quienes le servirían, pero pocos demuestran ser dignos de ella''.

Sutilmente, desprendo la linterna de sus dedos temblorosos y lo aparto del paisaje que lo paralizó, para llevarlo hacia los rincones velados que se alinean a ambos lados del pasaje.

''Swain debe caer. Nuestro grupo está sumamente comprometido con ello, sobre todas las cosas, y sacrificaremos lo que sea necesario para lograrlo''.

De alguna forma, Granth sabe lo que está por observar, incluso antes de que retire el sudario.

Es el cuerpo disecado de su primo, Hadrion. Las facciones del joven están congeladas en un rictus mortal, aunque hay una inconfundible sensación de paz en ello.

''Tu casa fue señalada de manera injusta durante el golpe, Brannin Granth. Tu padre y tus hermanos fueron despojados de todo aquello que poseían, solo por permanecer fieles a Boram Darkwill hasta el final. Hadrion dio su vida con gusto en busca de la venganza. ¿Honrarás esa deuda y también te unirás a nosotros?''.

Granth se desploma sobre sus rodillas, alzando la vista y observándome con una mirada fresca. ''Tú... tú eres ella. Tú eres la mujer pálida''.

No vacila cuando una segunda mujer pálida aparece a mi lado. Hablamos con la misma voz. ''Soy omnipresente. Soy todos. Solo sabes lo que necesitas saber y ves lo que yo quiero que veas''.

Jericho Swain no es el único que puede exagerar respecto a su propia leyenda.

Una tercera mujer pálida emerge detrás de Granth, y luego una cuarta. Aun así, inclina su cabeza frente a mí, sin duda convencido de que por fin ha entendido. No necesita que nosotras le señalemos el rincón vacío junto al de su primo.

''Con todo mi corazón'', jura, ''y con cada gota de mi sangre noble, le serviré, mi señora. No descansaré hasta que el farsante de Swain esté muerto''.

Este tonto ingenuo piensa que será él quien aseste el golpe final. Para fines de mi propósito, le permitiré que piense eso, puesto que él solo sirve para indagar en las defensas del Gran General.

Delineo el sello del grupo en el aire, sobre la cabeza de Granth, marcándolo como mío. Nadie que pueda verlo podrá interferir en la conspiración que pronto trazaremos. ''Levántate, hijo orgulloso de los Noxii. Tu plegaria es escuchada y aceptada. Juntos, seremos victoriosos, y tu nombre será celebrado como el salvador de un imperio''.

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Una guía editorial que conecta estos relatos publicados; no es una nueva historia oficial de Riot. Revisión de fuentes: 11 de septiembre de 2026.

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  2. Riot Universe · mordekaiser ↗
  3. Riot Universe · leblanc ↗
  4. Riot Universe · swain ↗
  5. Riot Universe · darius ↗
  6. Riot Universe · vladimir ↗
  7. The Final Reign ↗
  8. Capas de piedra y calles sepultadas en el Bastión Inmortal. La ilustración regional de Riot muestra una sede de poder cuya historia precede al imperio noxiano. ↗
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