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La historia de Trundle
En general, los troles son criaturas enormes y toscas que habitan algunas de las regiones más inhóspitas de Runaterra. Si bien no son invencibles, cuentan con una complexión robusta y poseen la habilidad de sanar más rápido que otras razas mortales, sobre todo en relación con los humanos, débiles por naturaleza. Mientras sobrevivan a las amenazas de sus rivales, pueden soportar climas extremos con pocos suministros. Por ende, no es de extrañarse que algunas de las tribus de troles más grandes consideren las montañas del Fréljord como su hogar.
Trundle nació dentro de una sucia cueva, junto con quince hermanos y hermanas. Era una época particularmente dura. Solo siete de ellos crecieron fuertes para unirse a las filas del batallón de su líder. Tras su primer invierno de invasiones, solo tres de ellos sobrevivieron.
Mientras el batallón se deleitaba con un festín, el líder les comunicó su intención de dar la vuelta e invadir de nuevo esas mismas tierras. Todos allí les temerían. Cada vez sería más sencillo.
Con una expresión de desacuerdo, Trundle se puso de pie y dijo que este no era un buen plan. El pueblo al que acababan de asolar ya no tenía nada que la tribu pudiera llevarse. Sería mejor que regresaran el próximo invierno, cuando los graneros estuvieran llenos de nuevo y el ganado hubiera engordado lo suficiente para que fuera un buen bocado.
La mayoría de los troles no estuvo de acuerdo con esto. Rechinaron sus dientes y golpearon los costados de sus cabezas, tratando de entender lo que Trundle sugería. ¿Era un cobarde? ¿Se le metió el frío a la cabeza y congeló su cerebro? El líder golpeó a Trundle con una roca y lo arrojó por la ladera. No había sitio para los tontos en su batallón.
Trundle partió lejos. Sabía que no sería bienvenido en ningún lugar cercano. Evitó acercarse a las otras tribus de troles desperdigadas por toda la tundra y mantuvo su distancia con los yetis salvajes que merodeaban por las tierras altas. Por la noche, miraba las estrellas y recordaba todas las historias que le contaron cuando era pequeño: las leyendas de Grubgrack el Sabio y otros antiguos reyes trol, quienes siguieron a los dioses ancestrales y fueron recompensados con armas poderosas como símbolos de su derecho a reinar sobre el mundo.
Durante su viaje, Trundle se encontró con una gran grieta en el suelo. Si bien estaba contento de poder resguardarse del frío, pronto se dio cuenta de que estaba perdido en medio de un laberinto de desfiladeros retorcidos y estrepitosos. Parecía que se hundían más bajo el Fréljord que la altura equivalente de sus montañas.
En el fondo del abismo, se encontró con la Bruja de Hielo.
Lo esperaba sobre un resplandeciente lago congelado, rodeada por pequeños guerreros humanos cubiertos con pieles y metal. Trundle no se sintió intimidado. La Bruja de Hielo le preguntó cómo es que había llegado hasta aquí, al corazón de su reino, y cómo podía caminar sobre su lago.
Trundle miró hacia abajo. El hielo bajo sus pies era más oscuro que la noche, aquel distante cielo oscuro en las alturas. Su cerebro se retorcía dentro de su cráneo.
La Bruja de Hielo le dijo que era especial, un ''Hijo del Hielo'', lo que significaba que debía quedarse allí con ella. Pero Trundle no deseaba esto. Le contó cómo fue expulsado por su líder y le habló de sus deseos de encontrar un gran arma para convertirse en el rey de los troles, a semejanza de Grubgrack y los demás. Para su sorpresa, la Bruja de Hielo accedió y le otorgó un gigantesco garrote de hielo llamado Hueso Gélido. Con esto, se convertiría en el rey de todos los troles y forjaría una gran alianza con su tribu humana.
Trundle aceptó con entusiasmo y emprendió el largo viaje a casa.
Cuando llegó, el líder se rio en su cara. Las risas cesaron cuando Trundle lo golpeó en la cabeza con Hueso Gélido. En un instante, el viejo trol se congeló por completo gracias a la magia helada del garrote. Un segundo golpe convirtió su cuerpo en añicos.
Sorprendidos por la fuerza recién obtenida de Trundle, el resto del batallón escuchó su relato sobre la Bruja de Hielo y la alianza prometida. Trundle era inteligente. Trundle fue elegido para portar un gran poder. Trundle sería su rey.
Con Trundle a la cabeza de su pueblo, el momento de gloria de los troles estaba por llegar.


